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Home Año7 2002 Boletin 152
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Boletin 152 4

Derechos Reservados.
D.R. ©1974-2002
González De la Vega
Comitán, Chiapas
Tel y Fax: (9) 632 02 00
Email: Editor del Boletín
Publicación quincenal 
Distribución gratuita.
Tiraje: 1,500 ejemplares
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PAGINA 4

Publicación sobre el pasado, presente y futuro de Comitán y la Región Fronteriza de Chiapas ®
Año Siete No. 152
1a Quincena de octubre de 2002
Fam. González De la Vega

CÓMO ESTUVO LA COSA (Parte 2)
Derechos Reservados. Octubre de 2002
D.R. © José Luis González Córdova

wjoseluis

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>>>Viene del Boletín anterior

Teófilo despertó con los ojos inyectados de ira, pateó las mesas, pidió una botella de aguardiente blanco y salió como loco a la calle. Casi inconsciente de rabia montó su yegua que se llamaba “flor de caña”, la que fustigó con gran energía, el noble animal arrancó como alma que lleva el diablo. Pronto fue quedando atrás el caserío, la brecha que conduce a su rancho se iba abriendo como abanico; el llano aletargado y murmurante era mudo testigo de aquella sombra en fuga. El sudor y la furia no le dejaban ver nada; no podía distinguir el horizonte, todo se le confundía: la noche, la tierra, los árboles, las sombras fantasmagóricas de la oscuridad; atrás quedaba el polvo rasgado por el tropel del brioso animal.

A patadas abrió las puertas de su casa, empinó la botella de alcohol, que ya para entonces iba menos de la mitad, con la manga de su camisa limpió los pocos bigotes que estaban salpicados de sangre y tierra, y gritó: ¡cheeenco! ¡cheeenco! vení, me urge hablar contigo.

El “chenco” era un hombre joven, de estatura regular, ancho de espaldas y buenos sentimientos, al que Teófilo le tenía pisada la cola: meses atrás había matado a un hombre de manera accidental y al estar huyendo llegó por pura casualidad al rancho de Teófilo y ahí se escondió.

“Chenco” necesito tu ayuda, -dijo con la voz trémula-, -esta noche he sido humillado de la manera más vil, y traigo el corazón, como si le hubieran estampado el fierro de marcar al rojo vivo, me queman las entrañas y me hierve la sangre de puro coraje. Por eso tenés que aliarte conmigo, vamos a despacharnos a ese jijo de Chencho Martínez, que me ha dejado en ridículo delante de todos-.

Vos tenés que hacerlo, porque acordáte que tenés un vieja cuentecita por ahí, y si no querés que me raje ante las autoridades, me tenés que ayudar en este trabajito. El “chenco” puso algunos pretextos que no fueron comprendidos y al no tener otra opción terminó por aceptar. Sentenció Teófilo: -mañana en la noche cuando ese viejo desgraciado baje al pueblo, lo vamos a venadiar-.

Al otro día, cuando las primeras sombras de la tarde empezaron a caer, el “chenco” llegó a la casa; el “piloncillo” y la “flor de caña” ya estaban ensillados.

-Tás listo Teófilo, vengo pa’ que me digás cuál es el plan-.

-Mirá “chenco”, como vos sos el de más tino, te vas a esconder junto al vado, desde allí no podés fallar, y si toma el otro atajo, pos yo me escondo por ahí y me lo quiebro por la espalda. Ta’ bueno pue, así se hará como vos decís-. El “chenco” montó al “piloncillo” y Teófilo a su yegua “flor de caña”.

-Apúrale “chenco” que ese cristiano se nos puede adelantar-.

Cuando llegaron al punto, Teófilo dijo: -bueno, aquí nos separamos. Cuando ya te lo haigas tirado venís a contarme cómo estuvo la cosa.

El “chenco” no medió ni una palabra, se bajó el sombrero de palma hasta la altura de la cejas y enfiló su cabalgadura al rumbo convenido hasta perderse en la oscuridad.

>>> Continuará en el próximo boletín

wescopeta

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