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Home Año7 2002 Boletin 149
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Boletin 149 6

Derechos Reservados.
D.R. ©1974-2002
González De la Vega
Comitán, Chiapas
Tel y Fax: (9) 632 02 00
Email: Editor del Boletín
Publicación quincenal 
Distribución gratuita.
Tiraje: 1,500 ejemplares
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PAGINA 6

Publicación sobre el pasado, presente y futuro de Comitán y la Región Fronteriza de Chiapas ®
Año Siete No. 149
2a Quincena de agosto de 2002
Fam. González De la Vega

SESIÓN
D.R. © Daniel Meza Saborío
Derechos Reservados. Agosto de 2002

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Todo estaba preparado, la noche estaba fría, la luna llena parecía el ojo de algún Dios extraterrestre que observaba la oscuridad en la tierra. En la ventana de una oscura casa se podían observar pequeños puntos de luz; eran velas colocadas en cada extremo de una estrella de cinco puntas dibujada en el suelo con gis y que se le conoce como “pata de bruja”.

Tres jóvenes -amigos se decían y no podemos contradecirlos-, tenían sendos talismanes hechos de cuarzo, la noche anterior se habían pasado en vela curándolos a la luz de la luna con ciertos ritos que habían aprendido en libros de nigromancia.

Raúl, Enrique Cavalera y Damaris eran los tres amigos que se disponían a tener su sesión guija, tres admiradores de lo oculto. Raúl un estudiante raro, su facha flacucha, su pelo rizado de manera despeinada y sus misteriosas desapariciones en la escuela le habían valido para que todos sus compañeros sintieran curiosidad por él y algunos hasta lo admiraban; lo que era indudable eran sus excelentes calificaciones, que le daban un poco más de aire enigmático. Enrique Cavalera el más enigmático de los tres, siempre vestido de negro y lleno de talismanes de plata en el pecho, las manos perladas de anillos y siempre con un grimorio entre sus mochila, lo más raro de él era “la cosquilla” como él mismo le decía, la cual consistía en que al tocar un objeto le venían imágenes oníricas de las personas que lo habían tocado con anterioridad. Damaris, la sensual vocalista de un grupo de rock gótico local, llamaban la atención sus dorados rizos, sus rasgados ojos azules y la palidez tan acentuada que hasta daba miedo, era el sueño de todos los chicos que la conocían pero ella no reparaba en eso, no era una chica hecha para el amor. Los tres compartían gustos literarios y musicales. Eran seres muy afines.

Se habían reunido para su sesión de guija, todos con sus atuendos oscuros en la casa de Damaris, por ser la que contaba con más espacio, era media noche, era el momento. Comenzaron a jugar, todo fue como otros días, colocaron su tabla y las tres manos se posaron en ella, “algo” aceptó jugar con ellos.

-¿Cuál es tu nombre?- preguntó Raúl, una a una las letras comenzaron a revelar un nombre. <<NAAR MATTARU>>
-¿Eres bueno o malo?- continuó con el interrogatorio Enrique. <<TODO ES RELATIVO CAVALERA. SÓLO SOY LO QUE FUI Y SERÉ SIEMPRE LO QUE SOY INCLUSO DESPUÉS DE QUE TU SÓLO SEAS ALIMENTO DE GUSANOS>>
-¿Mi grupo alcanzará la fama?- preguntó Damaris con su típica voz seca. <<ANTES DE QUE ESO PASE, QUIEN LE DA VOZ AL GRUPO… YA NO PODRÁ CANTAR>>
La respuesta hizo que Damaris entrecerrara los ojos a manera de interrogación, sus amigos voltearon a verla igual de anonadados.
-¿Qué significa eso?- preguntó Enrique. <<NO LO SÉ, SÓLO SÉ QUE ERES ESPECIAL, QUIZA UN DÍA PODAMOS CHARLAR… EN PERSONA CAVALERA>>
Las respuestas ya eran demasiado enigmáticas y tenían consternados a Enrique y a Damaris.
-¿Qué hay de mí?- preguntó Raúl. <<¿TÚ ESTAS ENFERMO NO?, SÓLO NO TE OLVIDES RESPIRAR>>

En ese momento Raúl se puso nervioso, comenzó a toser y sentía que el aire le era insuficiente, su ataque de asma le había llegado en un momento en que la coincidencia nos haría mal pensar del juego ¿o en realidad era producto de éste?, sus amigos buscaron su atomizador pero no lo encontraron en sus bolsillos, Raúl se ponía más grave cada vez, su pigmentación morada se volvía más marcada, llegó el momento en el que un espasmo lo hizo caer al suelo para no poder levantarse más, la vida se le había ido y sus amigos estaban asustados, por la muerte de su amigo y por la sesión que parecía salirse de control. ¿Cómo lo explicarían a sus padres? El ambiente se torno frío, pero para ellos estaba tan helado como el aliento de la muerte. La Guija se movió sola.
<<HASTA PRONTO ENRIQUE…BESITOS DÁMARIS>>
Enrique rompió la tabla la quemó con una de las velas, Damaris estaba temblando, tenía a unos de sus amigos muerto en su recámara.

El resultado de esa noche fue el odio de los padres de Raúl y de toda la gente hacia Enrique y Damaris, nunca les creyeron nada y decían que habían hecho misas satánicas en la cual habían matado al joven, entre otros rumores de gente paranoica. Los padres de Enrique se tuvieron que ir de la pequeña ciudad, e incluso del país, se fueron hacia Europa, en una pequeña ciudad en la que había una gran institución en la cual Enrique encontró gente con otras facultades similares a la suya. Desarrolló la suya propia y se volvió un reconocido parasicólogo, leía el tarot acertadamente lo que le sirvió para ganarse la vida. Logró ser director de la SIP (Sociedad de Investigación Paranormal), se dedicó a buscar apariciones de vírgenes, gente con estigmas y lágrimas en imágenes de santos.

Un día Cavalera se le ocurrió llamar a su amiga Damaris, pero sólo le contestó su hermano, le dio la noticia que a Enrique le heló la sangre por primera vez desde hacía mucho, Damaris había muerto una semana antes de grabar su primer disco, al parecer una sobredosis había hecho que la joven se fuera en su sueño y jamás regresar para gozarlo. Enrique colgó el teléfono con un semblante triste, había perdido el último vínculo con su juventud y una duda le llegó a la cabeza, ¿sería que el ente volvería a encontrarse con él como le había dicho? Él supo que lo que ocurrió no fue una casualidad y sólo le quedaba esperar que le deparaban las cartas del tarot.  

wmano
 
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