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Home Año7 2002 Boletin 146
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Boletin 146 6

Derechos Reservados.
D.R. ©1974-2002
González De la Vega
Comitán, Chiapas
Tel y Fax: (9) 632 02 00
Email: Editor del Boletín
Publicación quincenal 
Distribución gratuita.
Tiraje: 1,500 ejemplares
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PAGINA 6

Publicación sobre el pasado, presente y futuro de Comitán y la Región Fronteriza de Chiapas ®
Año Siete No. 146
1a Quincena de julio de 2002
Fam. González De la Vega

LA PUERTA
D.R. © Daniel Meza Saborío
Derechos Reservados. Julio de 2002

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Era un mal día para Tony Ortega, se había despertado a medio día y la “cruda” le estaba matando sólo podía pensar en sus años mozos en los que ni la hierba más exótica, ni el alcohol más puro le causaban el más ligero malestar al día siguiente. Pero el tiempo no pasa desapercibido y a sus sesenta años ya se sentía demasiado viejo, su espalda jorobada, su vientre abultado y su cabeza con unos cuantos pelos grisáceos no le permitían pensar lo contrario. Pero aún seguía bebiendo y fumando en exceso.

Se levantó de su cama y profiriendo blasfemias y sosteniéndose la cabeza se dirigió al baño en donde comenzó a orinar, no había terminado aún cuando sintió como de repente el clima de caluroso cambió a frío, casi helado; y, repentinamente experimentó una fuerte arcada y una contracción en su cuerpo que le hizo caer de rodillas al suelo mojándose los pantalones. Su cuerpo estaba bien de nuevo a excepción de la “cruda” que le atacaba sin piedad. El clima aún estaba helado. Al verse mojado profirió otra sarta de blasfemias mientras se levantaba con dificultad. “Maldito” fue lo único que pensó coherentemente.

Se metió a su cuarto y se cambió de ropa. Se dirigió al refrigerador en busca de algo para desayunar, mas sólo había un pedazo de jamón viejo y cervezas. “Que diablos, no me puedo quejar”... era su frase favorita al toparse con cervezas heladas. Sacó una y se tiró en su sillón, prendió el televisor y se puso a buscar algún buen programa. Pero para él todo era basura. Bebía su cerveza cuando sintió de nuevo una gran contracción; era como si algo tratara de entrar en su cuerpo. La botella rodó por el suelo.

- Déjame en paz ya no hago eso- dijo con una voz de dolor mientras se apretaba el estómago con sus manos. Se puso de pie y cerró los ojos y con un sobresalto volteó la cabeza a la derecha y fue entonces cuando lo vio.

- Ya déjame en paz, ya no trabajo de eso y lo sabes- dijo con aire de mando Tony. Fue entonces que lo que había visto caminó lentamente hacia él, era lo que nosotros conocemos por fantasma.

- Tú eres la puerta Tony, necesito entrar en ti para salir de este mundo en el que estoy atrapado- . La voz del fantasma era lacónica y muy eufónica, tenía facciones cadavéricas pero el rostro aún lo conservaba de humano. De vivo había sido un joven de 23 años y ahora sólo era un fantasma intentando entrar de nuevo en un cuerpo material. Pero lo malo es que no era el suyo, era el de Tony Ortega, un militar retirado y un “médium” muy famoso y solicitado.

- Ya no es mi trabajo y lo sabes, ya no necesito el dinero-.Tony recogió la botella de cerveza y sorbió el poco que quedaba.

- Déjame entrar Tony, tú eres la puerta, no te resistas.

El cuerpo de Tony comenzó a sudar a pesar del ambiente tan helado, y de nuevo sufrió una gran arcada y contracción en todo el cuerpo. “Vamos Tony, coopera conmigo, no seas tonto” la voz del fantasma sonaba pero esta vez dentro de su cabeza, el muy cabrón ya se estaba apoderando de él.

- ¡Salte de mi!- Tony se dirigió a su cuarto, sentía un dolor enorme y todo su cuerpo estaba acalambrado y entumido. Claro, que fantasmas entren en ti ya no es lo mismo a los sesenta años y mucho menos si es a la fuerza.

Abrió su viejo armario y metió las manos dentro de un bulto de ropa.

“¿Qué haces Tony?, intenta relajarte” la voz seguía dentro de su cabeza y cada vez más clara. Encontró lo que quería su viejo y estimable revólver que, por costumbre militar, siempre lo tenía preparado para cualquier percance.

“¿Pretendes matarme Tony? ya estoy muerto ¿recuerdas?”

Tony esbozó una amplia sonrisa mostrando sus amarillentos dientes.

-No cabrón, le voy a poner candado a la puerta -al decir esto Tony se puso la pistola bajo el mentón y apretó el gatillo sin pensársela dos veces. Su cuarto quedó salpicado de sangre y sus sesos estaban regados por el suelo. Su cuerpo tirado en el suelo, su rostro estaba totalmente deshecho.

El fantasma observaba a Tony en el suelo. Desde que era más joven había intentado robar su cuerpo y esta vez había estado muy cerca, pero ya no tendría otra oportunidad la puerta esta vez estaba clausurada.

Después de todo no había sido un día tan malo para Tony pues, el quitarle la oportunidad a un fantasma de violarle, le había hecho una muerte más placentera, pero a diferencia del fantasma, Tony si sabía muy bien cómo entrar a otros cuerpos, después de todo el era la puerta.

 
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