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Boletin 145 5

Derechos Reservados.
D.R. ©1974-2002
González De la Vega
Comitán, Chiapas
Tel y Fax: (9) 632 02 00
Email: Editor del Boletín
Publicación quincenal 
Distribución gratuita.
Tiraje: 1,500 ejemplares
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PAGINA 5

Publicación sobre el pasado, presente y futuro de Comitán y la Región Fronteriza de Chiapas ®
Año Siete No. 145
2a Quincena de junio de 2002
Fam. González De la Vega

AROMAS Y SABORES DEL COMITÁN DE ANTAÑO
Derechos Reservados. Junio de 2002
D.R. © María Antonia Carboney de Zebadúa

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>>> Continúa del boletín anterior

La casa habitación de la familia Tovar Domínguez, como todas las de esa época, era grande, con su clásico zaguán y amplios corredores de piso de ladrillo, donde habían macetas con helechos, geranios y begonias, circundados por un cuidado jardín. Los techos eran de teja de barro sostenidos por vigas de madera y separados entre sí por una arcada de madera también. La sala y recámaras tenían piso especial de planchón, las demás piezas, de ladrillo, incluyendo el patio.

La cocina, aunque separada de los demás cuartos –ya que siempre se hallaba en el traspatio- constituía un lugar especial, pues de ella emanaban los buenos platillos, el humeante café de olla, las suaves tortillas, los tamales envueltos en hoja de plátano para un día muy especial, o la sabrosa cazueleja para ser sopeada en el chocolate recién batido con el molinillo de madera.

Esta pieza era de buen tamaño, con su amplio fogón de tres hornillas, la más grande servía para colocar el comal recién untado de cal (sustancia que las buenas cocineras conocen muy bien para evitar que las tortillas se peguen). La muchacha echaba las tortillas dos veces al día, haciéndolas en una hoja de plátano previamente asada al fuego para ablandarla y ya cocidas aquellas por ambos lados, las guardaba en el pumpo.

Sobre este particular, por boca de mi abuela supe que recién había contraído matrimonio, el fogón que utilizó por mucho tiempo era usable con leña como combustible, por cierto, difícil de conseguir, complicándose así el cocinar, ya que la pieza se mantenía con humo todo el día. Más adelante empezaron a utilizarse las hornillas de carbón y desde que el sol salía se efectuaba el ritual cotidiano de prender el fuego, encendiendo con la llama de un cerillo, pequeñas rajas de ocote para después colocarlas sobre los carbones a fin de que éstos ardieran. Para que el fuego se propagase más rápidamente sobre la hornilla, era necesario darle aire a ésta con un “soplador” de palma seca y una vez logrado, se ponía a hervir el agua para hacer el café de olla; se cocíanlos frijoles y otros alimentos, así también por la tarde, cocer el maíz en un recipiente con agua de cal para ablandarlo y llevarlo el día siguiente muy temprano al molino de nixtamal. El fuego se mantenía prendido toda la mañana y durante varias horas se cocían los frijoles. En la tarde, en tanto la cocinera concluía la tarea de lavar los trastos y demás, ponía un carbón grande en la hornilla para que ardiera un poco y después enterrarlo en la ceniza acumulada que caía de la misma hornilla. Este trabajo era para no dejar encendida la lumbre sin cocer nada en el lapso de la comida a la cena. A esa hora se sacaba el carbón a medio arder y en él se ponía a calentar el café o el chocolate. Este y otros secretos la abuela iban trasmitiéndolos a las muchachas que llegaban a la casa para desempeñarse como cocineras; la mayoría de ellas provenientes del rancho de la familia, sintiéndose, hasta cierto punto, privilegiadas de trabajar en casa del patrón.

>>> Continuará en el siguiente boletín

PARECE QUE FUE AYER
Derechos Reservados. Junio de 2002
D.R. © Leo Ross desde Chetumal , Q. Roo.

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Para: Xavier González Alonzo.
Mensaje: Paisanazo.

Gracias por el espacio que me regalas en tu cada vez más leído “ImaginARTE”.

Para tu conocimiento estoy ya trabajando en un disco homenaje para, Lolita Albores, que pretendo sacar en la próxima fiesta de agosto. Contendrá los 3 discos LP con los cuentos que grabamos en 1972; con una bonita portada y con la presentación del MaestrOscar que ya tiene algo elaborado.

Me imagino que van a haber algunos eventos del H. Ayuntamiento ojalá pudieran darme un espacio para la presentación del dicho CD, hay te lo encargo si me querés hacer favor. Te lo recordaré en próximos días cuando ya tenga un buen avance de dicho “disco compacto”.

Un abrazo fraternal.

Chetumal, Quintana Roo; 24 de junio de 2002.


(Reminiscencias de Leo Ross)

En medio de la broma, estimulado por la hospitalidad increíble de la familia comiteca, apapachado por la generosa camaradería de los excelentes amigos y colaboradores –entre botana, sutana y mengana- coordinamos los Censos de 1970 en los múltiples poblados y rancherías de 11 municipios de la Sierra Chiapaneca.

Y como hacer chistes a costillas de los demás es el pan nuestro de cada día comiteco y de los comitecos, no podía faltar una muestra de su ingenio con afectuosa dedicatoria para el coordinador Censal Regional. Y déjame que te cuente...

La mañana del frío pero luminoso 28 de enero de 1970, frente a la barda de piedra, el encuestador grita para llamar la atención de los moradores de una casita rústica en el Barrio de Los Sabinos, en los suburbios de la Ciudad de Comitán.

¿Quequieresté? Preguntó una mujercita saliendo al encuentro del gritón.

Vine a censar Señito. ¿Tienesté chucho? (cuestionó el funcionario para saber si tenía perro para no entrar al predio).

Si pero es capón. No tengasté miedo. (Y el perro empezó a ladrar).

No (aclaró el encuestador, riéndose), si lo que tengo es miedo de que me muerda. No de que me haga otra cosa.

(Anécdota personal grabada en “Los discos de Doña Lolita” que producciones Kontiki editará en CD en fecha próxima).

 
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