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Boletin 025 3

Cronic8

Mes de junio... aniversarios que nos hicieron recordar
Derechos Reservados
D.R. © Marta Dolores Albores Albores. Junio de 1997.
Ave. Central Dr. Belisario Domínguez No 41, Barrio de El Calvario, Comitán, Chiapas, México. C.P. 30000.

Primer aniversario de nuestro boletín ImaginARTE... ¡cómo ha crecido en un año! ... ¿cómo será cuando cumpla 10, 20 y hasta sus “bodas de plata”... me imagino que ya será muy conocido en muchas partes ya que la gente que lo edita le pone muchas ganas y toda la familia toma parte activa para su publicación... Así que esperamos en un futuro no muy lejano verlo convertido en una revista, como son los deseos de los que lo iniciaron.

Este boletín, a la fecha tan gustado y leído por muchas personas de aquí y por comitecos radicados fuera, que lo piden y gozan con su lectura... esto, desde luego, es una manera de recordar a Comitán. ¡Felicitaciones muy sinceras a ImaginARTE!.

La Escuela Secundaria y Preparatoria de Comitán cumplió en este mes de junio su 60 aniversario, celebrado con eventos culturales, deportivos y con emotivos recordatorios a los maestros fundadores ya desaparecidos, así como con reconocimientos a los que viven, quedando de todo esto una memoria escrita en un bonito libro de la Sra. Leticia Román de Becerril, quien puso todo su entusiasmo por dar a conocer la historia de estas instituciones, desde su fundación.

Escuchándola, me puse a recordar que mucha gente en Comitán no tuvimos la oportunidad de que en nuestros tiempos hubieran escuelas superiores y que, para lograr un certificado de 6º año, que era lo que se presentaba para poder desempeñar un empleo, era difícil debido a que la mayoría solamente habíamos asistido a escuelas particulares, donde no se daba un certificado oficial. Así, que tener un certificado de 6º grado era indispensable... Ahora, se requiere como mínimo secundaria o bachillerato, cartas de recomendación, solicitud de empleo, además de una buena presencia y conocimientos en el ramo... en fin, muchos requisitos.

La primera mujer que trabajó en una oficina en Comitán fue Matilde Aranda Domínguez, quien por recomendación del Gobernador en turno, trabajó en la Oficina de Correos, causando gran admiración y críticas... por trabajar con puros hombres. Después, María Esther Albores trabajó en esa misma oficina y así fueron las mujeres ocupando posiciones, hasta llegar a estos tiempos en que las mujeres logran hasta puestos políticos.

Recordé también nuestras queridas escuelas de las Señoritas Román, Crócker y Solís, a las que asistí... los recreos en que jugábamos cuerda con entradas y salidas o el famoso mole, que consistía en brincar la cuerda con mucha rapidez. Todas las niñas y jóvenes íbamos a la

 

escuela caminando, a veces acompañadas de una sirvienta... las inolvidables “nanas, que nos llevaban a la hora del recreo leche o temperante con marquesotes... los regresos a casa cuando llovía y las calles empedradas que se convertían en arrollos... quitarse los zapatos y arremangarse los vestidos y caminar a media calle, lo cual resultaba en regañadas de las mamás o las maestras.

Cuando el aguacero era muy fuerte no se podía atravesar las calles, por lo que de la casa mandaban a un mozo con capa de hule y paraguas... y, en cada esquina, pasaban a las niñas cargadas y tapadas con la capa impermeable, para luego caminar la cuadra sobre la banqueta, tapadas con el paraguas.

Algunas personas que no podían cruzar las calles, recurrían a un señor apodado “Cotachas”, que se dedicaba a pasar a las personas cargadas y le pagaban por este servicio. Ahora, que se cuenta con automóviles, los niños son llevados y traídos cómodamente y, además, hay servicio de transporte escolar.

Así, los niños desde pequeños van y vienen, sin gozar de esa alegría de pisar el agua (como le decíamos), ni conocieron las calles que, como ríos, bajaban a llenar la Ciénega -paisaje inolvidable de Comitán-. Cuando estaba llena y, sin el ruido que hay en la actualidad, se oía el croar de las ranas y sapos y, según decir de nuestras mamás, de la Ciénega nos iban a traer las parteras al nacer.

Eramos tan felices de haber sido ranas o sapitos, convertidos por el favor de Dios en niños o niñas... A la cigüeña ya la conocimos mucho después y, también, como que era más aristócrata venir de Paris... eso ya era para los muy ricos.

Como no habían escuelas superiores, las niñas al terminar el 6º año se dedicaban a las labores del hogar o a recibir clases de piano, tejido o bordado... los muchachos, al rancho con el papá o a talleres par aprender un oficio o un empleo. Por lo tanto, solamente los jueves o domingos en el parque y, alguna vez al salir a un mandado, se podía uno ver con los enamorados, platicar momentitos y saludarse de mano... ¡ Qué cambio !... Hoy, se puede uno ver todos los días en la escuela, en los cafés y discotecas, con saludo de beso... Bueno, los tiempos cambian, la juventud tiene ahora muchas oportunidades par estudiar... a cambio de la tranquilidad, romanticismo y sencillez de aquellos tiempos que vivimos tan felices.

DD00919

 

 
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