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Boletin 134 6

Derechos Reservados.
D.R. ©1974-2002
González De la Vega
Comitán, Chiapas
Tel y Fax: (9) 632 02 00
Email: Editor del Boletín
Publicación quincenal 
Distribución gratuita.
Tiraje: 1,500 ejemplares
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PAGINA 6

Publicación sobre el pasado, presente y futuro de Comitán y la Región Fronteriza de Chiapas ®
Año Seis No. 134
1a Quincena de enero de 2002
Fam. González De la Vega

PENSAMIENTO
Derechos Reservados. Enero de 2002
D.R. © Irene Soto Albores. Cancún, Q. Roo

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>>> Continúa del boletín anterior

He visto la muerte, me ha tocado la mano, la he encontrado en mi camino, y en un par de veces me ha llamado por mi nombre, la he visto llevarse a conocidos y a seres queridos, he sentido su presencia, he conocido su esencia, mas me enseñó un día que ella se lleva por igual a almas sanas y enfermas; unas que se aferran y luchan y otras que se van solas sin oponer resistencia; otro tanto que no se dan cuenta que respiran y dejan pasar la vida, ocultándose de la misma tras un escritorio, o en un bar junto a un par de botellas. Hay quienes dejan pasar la vida entre vicios, mujeres y risas; y aunque hay mujeres que buscan la vida entre los brazos de un hombre y otro; sólo se alejan de ella para caer -sin darse cuenta- en brazos de la muerte.

No solo muere la carne, también se consume el alma, mueren el corazón y los pensamientos, cuando distraemos nuestra vida y nuestra mente con cosas vanas y superfluas. Y muchas veces el dolor redime y alienta al alma a seguir, a vivir intensamente, minuto a minuto, día a día, vivir plenamente sabiendo que la vida se escapa en un suspiro, en un abrir y cerrar de ojos.

Vencer el miedo a la vida. Abrir los ojos, mirar hacia el firmamento y ver como las estrellas nos hablan del vuelo de Dios.

Vi perecer en mis brazos a mi abuelo, al cerrarle los ojos comprendí, que no moría del todo, que una parte de él quedaba en mi, la muerte se llevó su alma y el hálito de vida al tocarle los labios y sustraerle un último suspiro; y sin embargo su cuerpo quedó rígido, frío, sin vida; sin sangre en sus venas y sin palpitar su pecho.

El cuerpo enjuto y sin vida que sirvió para dar vida. Pasó a ser alimento de gusanos, para regresar a la tierra y formar parte de ella y servir de alimento.

Pero me dejó el amor eterno, el cariño y el respeto, los minutos compartidos... Cierro mis ojos y se que esta más vivo que otros que tienen un cuerpo, que tienen ojos y sin embargo no ven, tienen oídos y no escuchan, respiran y no saben que respiran, que pasan por la vida sin haber vivido, que se pierden entre la multitud y pasan desapercibidos, aquellos que no son dignos de alabanzas ni vituperios.

Me pregunto si vale la pena perder la maravillosa oportunidad de vivir, de amar, de ser feliz, de llorar, de reír. Vivir con la pasión de vivir. ¿Qué oportunidad estás perdiendo el día de hoy? O ¿qué oportunidad te estás dando?, ¿acaso alguien espera por ti para darte todo aquello que haz anhelado recibir?

Un día con un movimiento de mano Dios creó el universo, creó el día y la noche, y te concibió en su pensamiento y te dio forma en su corazón.

>>>Continuará

EL PREDICADOR (3 DE 4)
Derechos Reservados. Enero de 2002
D.R. © Daniel Saborío

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>>> Continúa del boletín anterior

El viejo débil como estaba logró colocar a Mario en la cama. Colocó un poco de alcohol en un pañuelo y después de haber aspirado un poco, lo colocó cerca de la nariz del inconsciente, a los pocos minutos comenzó a reaccionar. Se levanto tambaleante, al ver el viejo que Mario ya estaba bien, se dejo caer, en un costado de la cama.
_ Rápido, en tus heridas coloca agua bendita, encontrarás un recipiente lleno arriba de ese armario, esta si está bendita, posee antigüedad. Pero apúrate o todo habrá sido en vano.
Mario se dirigió al lugar indicado por el viejo, efectivamente encontró un una gran botella adornada con piedritas preciosas, y el borde era de oro. Se colocó el agua.
Ayudó a don Alberto a acomodarse en la cama.
Bien, ya hice todo ahora dígame, ¿Quién es usted, cómo supo de mi y qué me hizo?
El viejo le ordenó que se sentara y así lo hizo.
_ Yo soy uno de los últimos mensajeros, y ¡Vaya que si quedamos ya muy pocos! Anteriormente era un predicador, podía reunir a millones de personas y todas tenían fe, todas confiaban en Dios, todas lo alababan con felicidad. Y como creían, podían ver al agua vuelta vino y el pan multiplicarse, sin mencionar la resurrección. Pero con el paso del tiempo el concepto de ciencia se entendió mal, se puso a competir contra la fe y ya está venciendo. La fe cada vez es más escasa y falsa, eso me pone enfermo. Con respecto a cómo supe de ti, ya te dije que de casualidad sentí lo que te
pasaba en el parque, además en la iglesia tuve una revelación. Y lo que te hice fue algo así como un pequeño exorcismo, no fue gran cosa, pero es igual de peligrosa y de cuidado.
Mario al acabar de escuchar la explicación se dio cuenta de que tenía la boca abierta y la cara de asombro, ¿Qué había dicho el viejo?, todo era muy confuso, lo único que entendió era lo del exorcismo.
_ Sentí como si quisiera arrancar mi alma, un ardor intenso. ¿Exorcismo? ¿No entiendo?...
_ Cuando sentiste que se te iba el alma, era porque el demonio se aferró de tu esencia, si salía, quería llevarte con él pero afortunadamente no fue así.
_ Aun no entiendo, como puedo tener las heridas de Cristo, siendo que un demonio me las provoca, es algo ilógico.
_ Por que es una forma en que el Diablo se burla de Jesús, es como hacer una sátira de su muerte.
Muchos creen que los Estigmas se presentan a la gente muy religiosa por estar cerca de Jesús, pero es falso, se presentan en la gente religiosa para burlarse de ellos y de Cristo.
_ Pero muchos dicen que los Estigmas emanan olor a Rosas
_ Pero eso es por que al Diablo a eso le huele la muerte de Jesús, a Rosas, por el contrario de lo que se piensa, de que el Diablo odia todo eso, a el le encanta el arte, las Rosas, sabe lo que es bello, puesto que el era el mejor de los Arcángeles, era poesía misma, pero lo traicionó la vanidad y la envidia.
El viejo comenzó a toser y a temblar. De nuevo los escalofríos
¿Te pusiste el agua en todas tus heridas?
Mario brincó, se me olvidó la espalda, ¡la espalda!
Comenzó a sentir ardor y a sangrar de nuevo...

>>>Continuará

 
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