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Home Año6 2001 Boletin 128
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Boletin 128 7

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ENCUENTRO CON MI ENTRAÑABLE AMIGO “BOMBO LEGÜERO”
Derechos Reservados. Septiembre de 2001.
D.R. © Francisco Morales López. Paraíso, Tabasco

Las cosas grandes e importantes de la vida se forjan a base de pequeños detalles o breves momentos, situaciones que, al paso de nuestra vida, podremos recordar con cariño o con profunda satisfacción.

Me permito, amables lectores de Comitán, compartir con ustedes la experiencia vivida en esa hermosa ciudad. Si bien es cierto que se trata de una experiencia personal, creo que bien vale la pena compartirla.

Todo comienza un domingo muy temprano, cuando recibí la llamada de mi hermano Alejandro Morales; -¡ oí vos, te tengo una sorpresa! Y comienza a relatarme acerca de la invitación que nos hacen los hermanos Javier e Ismael Figueroa García, fundadores del grupo de música folklórica “Antara”, para participar en lo que sería el 5° festival Balun Canan. Mi respuesta fue inmediata, ¡si voy! Por supuesto que debía yo de aceptar, ya que se trataba de volver a interpretar la música que tantas y tantas satisfacciones había traído a mi vida y mejor aún, volver a tocar en mi querido Comitán.

Quince días previos a la fecha de la presentación viajé a Comitán, con el fin de efectuar los ensayos que consideramos necesarios, ya que estábamos obligados a presentar una audición de calidad considerando la importancia del festival y conscientes del nivel cultural del público comiteco.

El día de nuestro primer ensayo, se presentaron puntualmente los hermanos Javier e Ismael, llevando sus instrumentos musicales y entre ellos, un “bombo legüero” que llama poderosamente mi atención. Me aparto del grupo de personas ahí reunidas y me paro frente a él para observarlo más de cerca. (Sucedió algo parecido a esos encuentros repentinos con alguien a quien uno deja de ver por algunos años y trata uno de recordar de dónde uno lo conoce). Mientras seguía observándolo sin, atreverme a tocarlo siquiera, me invadió un profundo sentimiento de nostalgia, este momento se transformó en un desbordante momento de alegría cuando, de manera repentina, lo reconozco y la voz de mi hermano Alejandro me confirma; ¡es el bombo de la Casa de la Cultura! Que gran sensación, después de más de veinte años estábamos ahí, uno frente al otro. Era el reencuentro de dos entrañables amigos.

Decidí sentarme junto a él para tomarlo cuidadosamente,

 

 

 

 

 

 


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“ELLOS” (Cuento 4 de 4)
Derechos Reservados. Septiembre de 2001.
D.R. © Daniel Meza Saborío


Pasó una semana del día en que "ellos" habían despertado, los días pasados habían sido tormentosos para José, cada que tenía que lidiar con sus antiguos juguetes, ya que eran los mismos con los que sus hijos se pasaban horas de diversión y él tenía que participar en el juego por mucho que le costara. Se había propuesto no defraudar a sus hijos como sus padres lo habían defraudado a él. Después del juego, salía al patio a fumar un cigarrillo, quizás más de uno.

Esta vez no esperó mucho, fue al psicólogo de inmediato. Era una tarde cálida, el consultorio sin embargo estaba muy frío. En la sala de espera José se entretenía hojeando viejas revistas; un cuadro con la imagen de Freud le observaba, parecía que realmente fijaba su atención en él. "Deberías dejar de fumar Sigmund" pensó, emitiendo una ligera sonrisa. En ese instante el paciente que se encontraba con el doctor en consulta salió y, con una amable sonrisa, le dijo a José que podía pasar. Éste entró y se encontró con un cuarto repleto de juguetes, lo cual le atemorizo un poco. Se sentó en un diván y lentamente se recostó. Al parecer el doctor había salido por la puerta trasera que conectaba con el patio de su casa, en realidad el consultorio era parte de su casa, anteriormente había sido una pequeña sala.

José estaba a punto de caer en un ligero sueño, cuando de pronto escucho sonidos, al parecer el doctor había vuelto.

- Que bien que esté relajado, quédese así y no abra los ojos. Su nombre es José según tengo mis notas. ¿No es así?

- Sí doctor-, respondió José un poco adormilado, casi había sido imperceptible su repuesta.

- Hágame el favor de contarme su problema, desde el principio para que le pueda ayudar.

>> Continúa en la página 8


disponiéndome a revisar cada una de sus partes, percatándome de que conservaba las mismas correas que yo mismo había sustituido hacía ya veinte años. Recordé entonces la primera ocasión que lo toqué en público, fue en la casa de la cultura cuando el grupo “Temastianic” integrado por: Carlos Gordillo, Manuel Nucamendi, los hermanos Orestes y nosotros los hermanos Morales, interpretamos música folklórica como parte de una obra teatral escrita y dirigida por el profesor Oscar Bonifaz. Este mismo instrumento me acompañó en las presentaciones y giras que hiciera el grupo “Chajam”, integrado inicialmente por Sonia Conde, la profesora Martha Amezcua, Angel (Pola), Carlos Gordillo y los hermanos Morales. A este mismo grupo se incorporaron temporalmente: Roberto Nieva (Toto), Gustavo Gálvez y Jorge Pinto Marín. ¡Que tiempos aquellos!

El día 21 de julio, el grupo “Antara “ se presentó con éxito en el parque de La Pila. Después de la audición, mientras se guardaban los micrófonos, pedestales e instrumentos, aflojé las correas de temple de mi entrañable amigo bombo legüero, deseándole en silencio muchos años más de éxito. Estoy seguro que si ese instrumento hablara y, considerando su origen argentino, me diría esa noche: ¡no llorés ché, la vida sigue!

 
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