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Home Año6 2001 Boletin 127
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Boletin 127 8

Derechos Reservados.
D.R. ©1974-2002
González De la Vega
Comitán, Chiapas
Tel y Fax: (9) 632 02 00
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Publicación quincenal 
Distribución gratuita.
Tiraje: 1,500 ejemplares
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PAGINA 8

Publicación sobre el pasado, presente y futuro de Comitán y la Región Fronteriza de Chiapas ®
Año Seis No. 127
2a Quincena de septiembre de 2001
Fam. González De la Vega

LA MEJOR FORMA DE ESTAR EN FORMA
Derechos Reservados. Septiembre de 2001.
D.R. © Profr. Cuauhtémoc Alcázar C. Consejero Deportivo

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Ahora que las diferentes planillas de candidatos aspirantes a la presidencia de nuestra ciudad “Comitán” y con el único afán que se promueva más deporte entre nuestra gente, dedico con todo respeto este comentario deportivo.

El deporte es mucho más que una de las infinitas posibilidades que tiene el hombre, para ocupar su ocio de un modo creativo; es, sobre todo, el estímulo de la iniciativa, el cultivo educativo del cuerpo, el aprendizaje del respeto al contrario y una escuela de juego limpio. Practicar el deporte supone complementar decisivamente la formación del hombre y la mujer. Poner el deporte al alcance de todos, sin discriminaciones de raza, credo religioso o ideología política debería ser, junto con el libre acceso a la educación y la cultura, una de las preocupaciones fundamentales de toda obra de gobierno. En definitiva, el potencial que aporta a los pueblos es una inversión social obligada y necesaria.

Los medios de comunicación social, prensa, radio, televisión e Internet dedican un porcentaje muy importante de su contenido total a los temas de carácter deportivo. El número de personas vinculadas directamente, como participantes y protagonistas del fenómeno deportivo es elevadísimo, pues se cuenta por millones los futbolistas, maratonistas, ciclistas, nadadores, basquetbolistas, beisbolistas, entre otros deportistas. A nivel nacional e internacional, la cantidad de entusiastas del deporte es impresionante. Puede entonces decirse que el deporte moderno es la fuerza social niveladora más efectiva y radical que existe; pues entre los practicantes de cada deporte, entre los espectadores que lo contemplan, entre los aficionados que gritan y se emocionan, entre el público que admira las proezas de los campeones, se cuentan personas de todos los niveles, formaciones y procedencias. Así, el deporte se ha revelado como la más inequívoca fuerza democratizadora que se conoce.

El deporte, por último, constituye una excelente escuela para templar el espíritu en el esfuerzo, la colaboración, la amistad, el sufrimiento, la adversidad y la consideración mutua. Pues bien... mi súplica sería: que los que tomen las riendas del deporte comiteco municipal y de acuerdo a mi experiencia tomada de todos los ayuntamientos anteriores; que si no hay una buena planeación del deporte desde el inicio del mandato, todo lo aquí expuesto será un fracaso. Necesitamos más deporte para todos, tomando en cuenta la falta aún de instalaciones deportivas; y, sin echarle la culpa al poco presupuesto, cuando se quiere se puede; pues no basta 1 ó 2 maratones en el año para cumplir con un programa de trabajo que debe ser día a día. Ojalá que este llamado a tiempo no sea como un grito en el desierto y, en vez de tomarlo como crítica, se comprenda de gran beneficio para todos los que necesitamos hacer deporte.

En estas fiestas patrias quiero terminar con esta ofrenda: “Querido México: hoy salí a correr de 6 a 8 a.m., estuve corriendo en vez de estar durmiendo, o ponerme a platicar con alguien o, simplemente, estar perdiendo el tiempo, no lo hago para que te enojes, ni en plan de desafío, ni para insinuarte algo, lo hago sólo por mí, por mi salud... Aunque a la larga creo que nos va ayudar a los dos.
P.D.: Mañana también saldré a correr.

“ELLOS” (Cuento 3 de 4)
Derechos Reservados. Septiembre de 2001.
D.R. © Daniel Meza Saborío

 

 

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>>>Viene del Boletín anterior

A la mañana siguiente, José se despertó húmedo y con un inmenso ardor en la mano derecha... sangraba. El motivo era que toda la noche apretó su crucifijo con todas sus fuerzas. Se levantó, se cambió de ropa, desayunó y partió hacia su escuela. Fue un día divertido, sobre todo porque estaba lejos de sus juguetes, esas cosas que le hablaban e incluso en algunas noches se ponían a cantar canciones de cuna. Una campanada anunció el fin de las clases. José no tomó esta noticia de buena manera, ya que tendría que volver a su cuarto, donde estaba ese enorme juguetero y dentro de él, sentados de una manera burlona, sus juguetes. Llegó a su casa y ahí estaba su papá, quien dejó su cigarro a un lado.

- Hola hijo, cuando acabes de comer te cambias, hoy vamos ir al psicólogo.
- Bueno -dijo José un poco asustado y comenzó a repetir para sí mismo: "no estoy loco, no estoy loco, no estoy loco, no estoy loco, no estoy loco"...

Un par de horas después habían llegado con el doctor, quien era de baja estatura y de imagen muy pulcra y educada. José estaba a la vez asustado y resignado; había reflexionado sobre la posibilidad de que un loquero pudiera callar la voz de sus juguetes, pero... ¿sería posible?, ¿los juguetes hablaban dentro de su cabeza? o quizás hablaban por sus propios medios.

- José, buenas tardes, tu papá me contó un poco tu situación, no te preocupes, hay muchos que han pasado por esto y lo han superado, ¡claro! si tu le echas muchas ganas-. El pequeño José entrecerró los ojos, "cómo no le voy a echar ganas, si salir de esto es lo que más quiero".
- Sí doctor- fue lo que dijo.

Esa fue la primera de incontables sesiones. El doctor recomendó a sus padres esconder los juguetes que tanto temía. El día que terminó sus sesiones le devolvieron sus muñecos, en la noche ni siquiera tuvo miedo, ¡por fin estaba curado! y así pasaron varios años. El pequeño José, ahora convertido en el Licenciado José, padre ejemplar, esposo impecable, jugaba con sus tres hijos en su cuarto. De pronto la voz de su esposa se escuchó para llamarlos a cenar, sus tres hijos salieron presurosos del cuarto y José se quedo recogiendo los juguetes que habían quedado tirados en el suelo. Eran varios, incluyendo sus viejos juguetes, el duende, el señor oso y el títere. Les había perdido el miedo de tal forma que hasta se los obsequió a sus hijos, "uno para cada uno". José cansado se sentó en la cama y sacó un cigarrillo torcido que tenía guardado en la bolsa de su saco, lo prendió y se puso a fumar viendo el horizonte por la ventana del cuarto de sus hijos.

<<Pepito... perdón, licenciado José, tu esposa se enojará si no te apuras a bajar, hace diez minutos que te llama>>. José escupió el humo y comenzó a toser, ¿realmente había escuchado eso? <<Si no te apuras ella se enojará y te reclamará enfrente de tus hijos... ¿quieres que te vean peleando como tu veías a tus padres?>>
- ¡No escucho nada!, ¡Es mi imaginación!, son los nervios de la junta de mañana... sí, eso es-. José se levanto tembloroso, se dirigió a la puerta, en eso todo quedo en penumbras, se había ido la luz.
- ¡José, ¿dónde estás?!, ¡creo que fue un corto circuito! -gritó un poco asustada su esposa. José se puso aún más nervioso y se apresuró a lir para ver a su mujer e hijos.
<<Recuerda lo que te dije, nunca sabes lo que encontrará al abrir una puerta en la oscuridad>>.

Esta vez José se quedó paralizado, eran ellos, habían vuelto a despertar, estaba sudando, de pronto una idea golpeó su cabeza, "ellos" hablarían con sus hijos. "No creo, yo soy el único que los escucha, debo ir al psicólogo de nuevo, si mañana iré". Salió del cuarto a ver a sus hijos, aunque realmente lo que quería era alejarse de ese cuarto...

>>> Continuará en el próximo boletín

 
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