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Home Año6 2001 Boletin 124
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TELEFONOS Y RADIODIFUSORAS
Derechos Reservados. Agosto de 2001.
D.R. © Marta Dolores Albores Albores
Cronista Vitalicia de la Ciudad

Con la llegada de los teléfonos a Comitán en el año de 1959, que fueron automatizados en el año de 1977 y con la estación de radiCronic18o XEUI, que empezó el 12 de octubre de 1963, perdimos mucho de nuestras costumbres; ya que, aunque en progreso y cultura ganamos, cambió sustancialmente la forma tradicional para comunicarse.v

No volvimos a ver las esquelas de franja negra con su cruz y ángel llorón, que se repartían cuando alguien moría; ni a oír las campanas de los templos de los barrios, tocando para señalar la hora de los entierros. Todo empezó a anunciarse por la radio. Por su parte, con las conferencias telefónicas a corta o larga distancia, dejamos de esperar la visita para contarnos las noticias; y los chismes llegan tan rápido, que a veces se sabe la noticia primero en México que aquí; sin embargo, se perdió algo muy hermoso, la comunicación epistolar (las cartas), que era tan emocionante recibir de amistades, enamorados, en esquelas perfumadas, a veces con una fotografía con dedicatorias como éstas:

“Que de tu olvido me salve este recuerdo cariñoso”.

“Conserva mi efigie, como prueba vigente de mi amor”.

“Si en el transcurso de la vida yo me pierdo, que esta sirva para recordarme”.

“Esta de mí, y mi corazón para ti”.

“ Si alguna vez registras el viejo baúl de tus recuerdos, hallarás empolvado por el tiempo, el afecto sincero de un amigo”.

Las cartas y fotografías eran guardadas en paquetes atadas con listones de color rojo o morado, con flores secas en bonitas cajas y se leían y se releían. Si se enojaban los novios, lo primero era pedir sus cartas y retratos: “Devuélveme mis cartas y mis fotografías”, y se mandaba el paquete; si se habían contentado nuevamente regresaban los documentos de amor. ¡Cuántas veces se hizo pedazos un retrato, que después inútilmente se trató de unir!.

Ahora se ve uno tanto tiempo con los novios que ¿para qué se necesitan las fotografías?; se puede hablar por teléfono, pero no queda constancia de lo dicho, puede uno retractarse: “no te dije así, no oíste bien, la línea estaba mal”. Pero lo escrito y firmado con aquel “tuyo” o “tuya”, eso quedaba grabado para siempre. Y en las cartas se ponía todo el corazón y podía expresarse mejor los sentimientos. Para comunicarse con las amistades, se mandaban papelitos, y para los maestros se pedía permiso de los alumnos, enviando los papás atentos recados, o para cobrar siempre se mandaba un atento recado escrito.

Habían cartas muy respetuosas que terminaban con un “su mano besa”, o “su atento y seguro servidor”. Y, cuando no se sabía escribir o firmar, se pedía ayuda para la elaboración de la misiva.

Con los teléfonos todo es más fácil; la comunicación es inmediata, pero ¿qué quedará como recuerdo para guardar y mostrar, como las cartas y retratos? Muy pocas personas de esta época podrán conservar un paquete de cartas, para mostrarlas a sus hijos y nietos como lo hacían nuestras mamás y abuelas... la época romántica ha pasado. Bueno, bueno... sí, ¿quién habla?

Cronic19SELENE

Derechos Reservados. Agosto de 2001.
D.R. © Dr. José Eduardo Gómez Moreno

Cronic20

La luna alumbra
su sonrisa de la noche
sombras perfiladas con la sangre
de almas que deambulan
en el cielo, errante vagabundas
misteriosas, en diálogo constante
escuchando los lamentos de la tierra.

 

Cronic21DEL DICHO AL HECHO

Derechos Reservados. Agosto de 2001
D.R. © Doña Elvita Gómez

Donde quiera plancho y lavo, y en cualquier mecate tiendo.
En haciéndose el milagro, no importa que lo haga el diablo.
No piensen que estoy tan viejo, lo que tengo es mal cuidado.
Que no me busquen por que me encuentran.
Soy jabón y me resbalo.
Poner (a alguien), a parir chayotes.
Correr (a alguien) con todo y chivas.
palabras húmedas, oídos impermeables.
 

 

DD00919

 
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