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Home Año6 2001 Boletin 123
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Boletin 123 5

Comuni22

Comuni23

CUANDO EL TECOLOTE CANTA...
Derechos Reservados. Julio de 2001.
D.R. © Daniel Meza Saborío

Cuatro y media de la madrugada Juan ya no podía soportar el frío del invierno. Sus manos estaban cortadas y sangraban, su nariz estaba horriblemente helada y sus piernas ya casi no le respondían. Pero la curiosidad de esa carta que recibió le impulsaba a llegar al lugar indicado. Después de abrir un camino por una pared de ramas secas con su filoso machete, llegó al lugar. Una pequeña casa en ruinas cerca de la salida a Las Margaritas. Se sentó a esperar  a que llegara el sujeto que le había enviado esa carta. De mientras con su escapulario al cuello comenzó a orar..."Padre nuestro que estas en los cielos..." de pronto escucho unas pisadas en el monte. Dejó de orar y se levantó con su machete empuñado. Vio a un hombre de unos cuarenta y tantos años de edad.

- Buenas noches señor!, ¿quién es usted y qué quiere de mi? - exclamó Juan.

El sujeto se limitó a tirar su cigarro al suelo y con sus viejas botas lo retorció para apagarlo. Sonrió y se sentó en el suelo.

- Hola Juanito! -dijo el sujeto. ¡ Qué bueno que veniste!, yo pensé que eras un rajón.

- No lo conozco!- gritó Juan -pero por su ropa, parece que usted es mariachi, no?

- Algo así Juanito, ha, ha, ha, la vida no pasa en balde, ya estás hecho todo un gran señor.

- Qué quiere de mí?

- Ah, ya miré que no te acuerdas, te voy a refrescar la memoria... pero antes, que bueno que ya dejaste la bebida, porque "bolo" se cometen muchas tonterías. Hace tiempo encontré a un muchachito allá por la Cruz Grande, estaba borracho y tirado en una banqueta, me acerqué y le di un trago de agua, y luego ese joven me contó sus problemas maritales y financieros.

Juan entrecerró los ojos tratando de recordar ese suceso, de pronto brincó y recordó todo eso.

- Ya lo recuerdo, usted me ofreció ayuda, gracias a usted y el dinerito que me prestó ahora no estoy tan fregado.

- Así es Juanito -dijo el sujeto- al verte tan desesperado, te dije, ..."oiga amigo, no quiere ser rico?", y tu me dijiste que sí, te dije que te daría algún dinero y que lo invirtieras en cualquier cosa productiva. Y que me pagarías no en esos momentos, sino mucho después, que yo te buscaría, ya te acordaste?

- Claro!, pero cómo no me dijo eso antes, no traje el dinero, pero si me deja ir a Comitán yo puedo...

- Shhhhh, Juanito, el trato no fue que me devolvieras dinero, era otra cosita.

Juan entrecerró los ojos de nuevo pero ahora  tratando de recordar en qué consistía pues el trato. De pronto una gran ave se posó en un árbol y comenzó a cantar... era un tecolote. Juan al escucharla se puso más frío aún de lo que estaba y observó al sujeto, al punto reconoció quien era, pero ya era demasiado tarde, en esos momentos todo se oscureció para él. Su esposa e hijos lo buscaron por todas partes, pero jamás lo encontraron, lo único que obtuvieron de él fue su escapulario, que amaneció en la cabecera de la que antes fuera su cama, decían que había sido víctima del "Sombrerón"

 

A LOS VIEJOS


Derechos Reservados. Julio de 2001.
D.R. © Dr. José Eduardo Gómez Moreno

Si al nacer empezamos a morirComuni24 
por qué entonces nos flagelamos
alma, corazón y ser, sin comprender
que la vida se nos escapa día a día
como en la obscura noche
y el despertar del día
tiramos por la borda
esta existencia
el mundo nos olvida
llegando la vejez, hijos y
sociedad, nos arrumban
en el closet del olvido

 

CUART0 (4 de 4)

Derechos Reservados. Julio de 2001
D.R. © Aronzo Quijano. Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.

Sabes una cosa... Acostumbrado a cenar prácticamente todos los días me propuse a dar cuenta a mi apetito sin ti, porque sabes, me enfada cenar solo.

Convoque urgentemente a una asamblea de duendes quienes silenciosos acudieron al llamado del hambriento para hacerle compañía.

Tal vez, fue la tormenta de la tarde la que electrizó el ambiente el aire, la prisa, tu excusa y la espuma quien propuso mi gula.Eso hizo que los gnomos de mis sueños festejaran alegres la soledad de mi remanso de manteles cortos, pero para ellos... todo es festín.

No hubo brindis, pero hubo cena suficiente; quizá no tan suculenta como esperaba, pero caliente y perfumada, con especias orientales. Hubiera preferido cenar un trozo del cuarto creciente de luna que ya quema, pero lo que hubo me conforma, soy así, accedo a lo dable.

No soy muy exigente que digamos. Ceno lo que hay, a veces me basta un mendrugo de pan, pero cómo festejo el servir jugo de carne. No se si te vuelva a invitar, se me está terminando el brebaje con que aderezo las viandas que preparo con la mente y con el sexo.

Será después. Cuando puedas, cuando no estés indispuesta, cuando tengas hambre de lujuria y suficiente sed de pecado mortal. Ya levante la mesa y sacudí el mantel que compré para ti. Lo que sigue, es encerrar mi razón delincuente que escapo de su celda.

Por ahora voy a dormir tranquilo, con el alma llena y el corazón contento, un poco cansado, lo suficiente para no pensar en ti. Uhmmmmm Qué sueño... zzzzzzzzzzzzzzz..

 

 

 

DD00919

 
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