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Home Año5 2001 Boletin 114
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Boletin 114 4

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HONOR A UNA EXCELENTE MAESTRA COMITECA
Derechos Reservados. Marzo de 2001.
D.R. © Maria Antonia Carboney de Zebadúa

8 de marzo: Día Internacional de la Mujer

En todas partes, en todos los ámbitos, en todos los escenarios han habido y seguirán habiendo mujeres forjadoras de ideales, ejemplares madres, mujeres emprendedoras, sabias maestras. Hoy ocupa mi mente el recuerdo de aquella excelente maestra comiteca llamada Ana María Román, que junto con su hermana Cilinea, formó a un sinnúmero de niñas en la escala del saber.

Enclavada en una modesta casa de la 7ª. Avenida, entre 12 y 13 calles, instaló la escuela primaria en 1942. Dadas las dimensiones de la casa y que solamente las dos hermanas impartían la enseñanza, no había cabida para muchas niñas, ya que cada maestra atendía dos grados: lº., 2º., 3º. y 4º. Estos últimos correspondían a la señorita Anita que también fungía como directora.

Una de las principales reglas que se ejercía dentro del plantel fue siempre la disciplina, llevando todo en un orden absoluto. Con métodos quizá rudimentarios, nos enseñó a escribir con buena ortografía y a impartir los conocimientos de Historia General, Geografía, Aritmética y Ciencias Naturales; así como ejecutar, mediante punto de cruz, cadena, punto atrás y otras puntadas, bonitos tapetes que, complacidas, llevábamos a la casa para ser usados.

Fuimos diligentes en el aprendizaje de trabajos manuales, que al concluir el curso escolar, junto con las costuras elaboradas en el transcurso de éste, eran exhibidos en el salón de clases. El trabajo iniciado en las últimas semanas de abril, sería más tarde el presente que ofrecíamos a nuestra madre, el 10 de mayo, como aquel racimo de uvas hecho con tomates de cáscara bañados en grenetina color morado, o el florero de cartón forrado con papel lustre conteniendo doce claveles rojos, hechos de papel de china y la enredadera aquella de “quiebra cajetes” de flores de papel blanco, pintada la orilla de éstas en color celeste o rosa y con profusión de hojas. Estos trabajos, así como los tapetes y un mantel, cumplieron su cometido: el primero, adornando la pared de la sala, el florero, sobre una mesa y la enredadera la colocábamos invariablemente para adornar el “nacimiento”, la víspera de nochebuena.

La señorita Anita anotaba diariamente en un cuaderno los puntos buenos de las alumnas y al finalizar el mes, sumaba los que cada una había acumulado en ese lapso, dándonos derecho a tantos boletos que nos obsequiaba para participar en el juego de ruleta que ella misma había confeccionado rústicamente. El círculo de éste era de un metro aproximadamente y colocados alrededor de él estaban los premios: una cajita con lápices de colores, un borrador, una bolsita de dulces o de galletas, un pequeño espejo redondo, un lápiz y otros que ella, de su peculio, había comprado. En el centro del círculo estaba una pequeña tabla sosteniendo verticalmente la gruesa base de madera que sostenía a su vez una regla terminada en punta, misma que señalaba el

 

 

DD00919

PERSONAJES: LUPITA AGUILAR MEZA

Derechos Reservados. Enero de 2001
D.R. © Dr. José Eduardo Gómez Moreno

Nuestro Personaje en esta ocasión es una persona muy agradable que se llama Guadalupe Aguilar Meza, mejor conocida como Lupita “la que vende dulces”.

Ella es originaria de Altamirano, pero desde que era niña vive en Comitán. De niña tuvo poliomielitis y fue sometida a varias operaciones; actualmente depende de las muletas para caminar y es participante activa de la Asociación de Comitecos Discapacitados.

Como símbolo de su ingenio y ganas de luchar, trae un arnés de piel que detiene un gancho de alambre en forma de collar, de donde cuelga bolsitas llenas de dulces que ella misma prepara para vender.

Se le ve regularmente por el centro, en el parque, en los portales y en el mercado ofreciendo su mercancía, ya que con lo que gana paga su renta. Pero, sobre todo, Lupita es una persona muy alegre, llena de deseos de vivir y a quien le gusta cantar, por cierto con muy buena voz, en las reuniones y cuando alguien se lo pide


Comuni17Un NUEVO concepto en SABOR y TAMAÑO
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Lunes a viernes de 6 a 11 PM
Sábado y Domingo de 2 a 11 PM
Servicio a domicilio:
Tel: 63 2 41 03


premio en el que se había detenido una vez haciéndola girar. No siempre corríamos con suerte, pues a menudo se detenía donde no había premio. De todas formas, ganásemos o no algún presente, teníamos la convicción de que al participar en ese juego era por nuestro aprovechamiento, quedando estimuladas para la prueba siguiente.

Una peculiaridad en la enseñanza fue que la señorita no se limitaba a lo elemental, sino que abarcó más allá de lo establecido, anteponiendo las buenas costumbres, la urbanidad, el respeto y, sobre todo, la moral, los buenos consejos que de una u otra forma fuimos absorbiendo. Muchas compañeras, que tuvimos el privilegio de ser sus alumnas, no negarán lo aquí expresado.

Aquí concluye esta remembranza dedicada a tan excelente maestra: la señorita Anita, como cariñosamente se le llamaba, la que se entregó en cuerpo y alma a forjar a la niñez por varias décadas.

Aquí concluye, pero vivirá por siempre en nuestros corazones

 

 
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