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Home Año5 2001 Boletin 114
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DEL ZACATE A LA GASOLINA
Derechos Reservados. Marzo de 2001.
D.R. © Marta Dolores Albores Albores. Cronista Vitalicia de la Ciudad

Allá por los años de 1920 a 1940, casi todas las casas tenían caballerizas con pisos empedrados; pesebres de madera donde los niños jugaban escondidas entre el zacate seco; había puerta de entrada para las bestias mulares, caballos y burros y el tener un bonito caballo de silla era como tener ahora un automóvil último modelo. Los muchachos pasaban luciendo caballo y montura, ataviados con sombrero tejano, paliacate rojo al cuello, haciendo bailar el caballo frente a los balcones y puertas de la casa de la novia.

Las familias que tenían rancho -y que en esa época eran muchísimas-, iban y venían a caballo; venía el avío con caballo para montar, para hombres y para mujeres, pues como las mujeres únicamente montaban con faldas y sentadas, en galápagos los caballos tenían que saber ser montados por ellas.

A los caballos se les ponían nombres: “La flor de caña”, “el cargadamas”, “el melado” o “el tordillo”. Las damas lucían hermosos sombreros de paja, adornados con listones y los enamorados iban a encaminar o recibir a la familia a la entrada de la ciudad y también hacían visitas dominicales a los ranchos a donde estaba la novia, en tiempo de hierras, tapiscas, cosechas de café o moliendas de caña.

En la casa que ahora es de don Octavio Penagos, estaba el hotel de don Melecio Mora, famoso por los banquetes que servían allí. Un letrero en la pared decía: “Gran Hotel Mora”, especialidad para viajeros, con amplias caballerizas, para viajeros que llegaban de vez en cuando y que traían mercancías, desde luego, transportadas por mulas o caballos.

El correo llegaba semanalmente en mulas que por lo regular entraban a las cuatro de la tarde cargadas con bolsas de lona tricolor; una de las mulas con su campana nos hacia salir a ver la llegada del correo.

Los celadores del resguardo aduanal hacían su recorrido a caballo, llevando un rifle a un lado de la montura y una capa enrollada en la parte de atrás, o la capa puesta si llovía; y sombrero de corcho. Recorrían las entradas y las calles de la ciudad. Se sentía uno muy tranquilo cuando pasaba la ronda y servía como reloj, pues se decía “ya son las nueve, ya pasó la ronda”.

Los médicos hacían sus visitas domiciliarias a enfermos, montados a caballo en galápago inglés, lo que los distinguía de cualquier hombre a caballo; el maletín a un lado y fuete de cerda. Donde se veía el caballo parado en la puerta, se sabía que había un enfermo y por el caballo se sabía quien era el médico. Los caballos estaban tan acostumbrados a esta espera y conociendo las casas más frecuentadas por los médicos, ya solos paraban o caminaban a la próxima visita.

 >>>Continuará en el próximo boletín

 

 

 

DD00919

PARQUE DE LA MARIMBA / Parte 2 de 2

Derechos Reservados. Febrero de 2001
D.R. © Lic. Socorro Román de Escandón

>>> Continua del boletín anterior

Cronic14

El Arq. Trujillo sugirió que fueran recordados estos músicos ilustres, dándoles el reconocimiento que merecen. Una placa con sus nombres así como una breve semblanza de la marimba sería muy útil para ilustrarnos sobre este instrumento ideófono (que suena por sí mismo), de mil vibraciones por el material con que está construido y que merece ser mejor conocido por quienes hemos estado acompañados por él en toda nuestra vida, bautizos, bodas, cumpleaños; elemento insustituible en toda celebración religiosa, cívica o popular.

Poema "Canto a Comitán" por el Profr. Jorge A. Melgar Duran, declamado por el mismo. No se puede cantar a Comitán sin cantarle a su marimba, o a través de su marimba: "Que en esta tierra, marimba, muchacha loca que cantas. Es Comitán, Comitán de las Flores, con su apacible cielo de encajes y sus guardianes armados de piedra y musgo, nueve luceros brillando como espada de jazmín."

¡Marimba! fuente de inspiración de artistas por tus vibraciones y tu forma. No podemos dejar de mencionar la escultura de Luis Aguilar. Una marimba que remonta el vuelo, escultura "viva" que sugiere alturas.

La Sra. Guadalupe Albores de Bonilla, vecina del barrio de Guadalupe, nos hizo historia de la transformación que ha tenido este barrio en su ser y quehacer desde la creación de este parque. Agradeció por ello y manifestó los beneficios logrados al contar con un centro recreativo y cultural, tan bien concebido y realizado: EL PARQUE DE LA MARIMBA. El Presidente Municipal, dio por entregada la obra y arengó al pueblo para que la conserven y hagan buen uso de ella, y la puso de ejemplo de lo que podemos hacer pueblo y gobierno juntos. Justificó su creación: un monumento a la marimba, esencia de la identidad comiteca. Enseguida dio apertura a un concierto de gala con las marimbas: Marimba del H. Ayuntamiento Municipal y Marimba Maderas que Cantan, las cuales nos recrearon con delicados sones guardando cada una su diferencia dentro de su similitud. Y tan elevado evento fue completado (si es que se podría decir que le faltaba algo) con los clásicos ponches, panes compuestos y tacos. ¡No falto nada! Fue un evento “esencialmente comiteco” ¡gracias! A todas las personas e instituciones que hicieron posible este proyecto y felicidades a todos los que vamos a disfrutar de él

 

 
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