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Boletin 110 2

Editor6

“Si lo puedes soñar... Lo puedes lograr”.

ImaginARTE

Editor7

Editor8

PASADO vs PRESENTE


Derechos Reservados. Enero de 2001
D.R. © Lic. José Luis González Córdova

Editor9Los comitecos no tenemos la menor duda de que la humanidad atraviesa, hoy día, la más concluyente de las crisis históricas en la que se juega la supervivencia de la especie humana. Comitán no es la excepción, tenemos nuestra propia crisis, a partir de la década de los 70's, o quizá unos años antes, aparecieron débilmente los primeros síntomas, algo raro estaba pasando en nuestra sociedad, pero cuando llegó por vez primera la imagen televisiva al calor de nuestros hogares, a partir de entonces, sigilosa y gradualmente, se fueron manifestando de manera más palpable esos indicios, como si obedecieran a un plan diabólico para carcomer las entrañas mismas de cada comiteco, de cada comiteca, de la familia y de nuestra cultura. Los siniestros del espíritu y de la mente no se dan de la noche a la mañana. Son suaves, lentos y, a veces, imperceptibles, porque cuentan con las recreaciones de la vida; con la razón de la supervivencia y con la búsqueda de la felicidad.

Crisis histórica que produce aturdimiento, confusión, descontinuismo, desesperación y enajenación, que nos impele a los comitecos a recibir el más grande de los castigos: nos sentimos abandonados, defraudados con la pérdida de nuestras más puras tradiciones, ya se nos dificulta relacionarnos con nuestros prójimos, porque en realidad ya hay mucha gente que no conocemos, hay otras formas de hablar y de sentir. En suma: el estrepitoso derrumbe del mundo en que creíamos, en el que instalamos nuestras vidas y pensábamos construir nuestro porvenir. Ahora estamos azorados, abrumados por el intenso desarrollo de la tecnología, por, el incremento de la población, porque ya es notable la inseguridad, estamos como espantados con los cambios políticos y porque no acabamos de apropiarnos los avances del otro mundo que se avecina. El ayer era punto de partida para iniciar nuestras experiencias vitales y tal vez generacionalmente modificar el mundo heredado. Sin cambios súbitos ni radicales. Hoy estamos entrando a un mundo que no conocemos, estamos permutando nuestras convicciones y creencias. Los comitecos no somos ilusos, intuimos la enajenación de nuestros niños y niñas, de nuestros hombres y mujeres, y la devastación de las más puras esencias del ser cositía.

Y ante la sobriedad y la rigidez de lo anterior, no nos queda más que reírnos de nosotros mismos por el asombro de todo cuanto acontece. Hasta hace algunos años cualquier visitante de fuera, debía tener un buen traductor para hacerle accesible la forma y estilo de hablar del comiteco, en la actualidad ya hay un comiteco sin barreras, fácil, sin maestro, con términos que poco a poco se han ido colando a nuestro léxico común, por ejemplo a las chicas de 30 años para abajo les es propio ir a "aerobics", tener un nuevo "look" por supuesto que ni por encanto podría imaginarme a mi mamá usando esa palabra y mucho menos enfundada en uno de esos leotardos haciendo tamaños movimientos para guardar la línea. Porque la moda ha cambiado, ahora mientras más flacas mejor, nunca antes las mujeres hacían dietas con esa finalidad, ni tomaban medicamentos para mantener la figura, nuestras comidas eran de lo más sanas, tal y como lo dice doña Leti Román de Becerril en su libro COMITAN... un lugar para soñar: "No hay comida mejor para criar hijos sanos, que el cocido", de a poco va desapareciendo también el puchero, ahora el pollo es rostizado, asado o campero, pero nunca más con verdura y sopa de arroz, aguacate, chilito pastor, que era lo más común.

Estamos ya de lleno en la era "light", pocos nos vemos en el mercado municipal comprando nuestros nutritivos productos naturales, pero muchos nos encontramos en los supermercados con los carritos llenos hasta el tope de productos enlatados luciendo en sus etiquetas las letras "light", comidas sin calorías y sin grasas: Coca-cola sin cafeína, la mayonesa sin grasa, los chicles sin azúcar, la cerveza sin alcohol, azúcar sin glucosa, tabaco sin nicotina y aunque todos lo callamos sabemos perfectamente que ya existe en Comitán el “cotz light”, es decir sin sustancia, sin contenido, sin calorías, blando, ligerito, las más de la veces hecho por dinero o por la búsqueda del gozo ilimitado y sin restricciones. Ya hay aquí en nuestro terruño algunos lugares construidos especialmente para tal fin, con publicidad propia en los taxis, "visite Motel El Paraíso". Pero lo más delicado de todo este asunto, es que ya hay un “comiteco light”, con ropaje y semblantes bien diversos, todo le interesa, pero siempre a nivel superficial, que lo convierte en un sujeto frío, trivial, ligero, frívolo, que lo acepta todo, pero sin criterios sólidos en su conducta. Todo le "vale" todo queda en el "qué más da" o "para qué, si las cosas ya han cambiado".

El comiteco light ya es un telespectador que con el mando a distancia pasa de un canal a otro buscando no se sabe bien qué, y parecería que su vida depende de un clic. Recuerdo que una señora me decía: “yo se como volver loco a mi marido en la cama”, y cuando vio mi cara de sorpresa, me dijo: “no es lo que estás pensando, le escondo el control remoto de la tele”. Ya somos muchos los que perdemos nuestro tiempo viendo el fútbol dominical sin tiempo para otras ocupaciones más interesantes.

Por todo esto mis queridos paisanos, vámonos encontrando con lo nuestro, que no sea tan rápida y avasalladora nuestra entrada al mundo light, rescatemos junto a don Rubén Guillén las propiedades del culantro, que tenga valor y sentido nuestra vida, como lo tiene para el grupo editorial de este boletín, cuando lucha por un Comitán sin barreras. Es cierto, el tiempo no se puede detener, pero vamos haciéndole un poco de resistencia y si no podemos llorar, entonces nos riamos de nosotros mismos, como yo que me reí de mi ignorancia en materia de computación, cuando un niño de primaria me dijo: “maestro, ¿sabe usted navegar?”. Bueno le dije, los comitecos no tenemos mar cerca, pero alguna vez fui a remar a las lagunas de Montebello; “no profe, navegar en internet”.

Del mismo modo me causó risa, cuando un señor, al que su hijo le había regalado un teléfono celular, le dijo: “A ver Chusito, enseñáme pue como se maneja este aparatito. Miresté, cuando suene, lo abresté de este lado, le aplastasté este botón y listo, ya puede usted hablar. Ta muy fácil -dijo el señor-, pero oíte y ¿como se cuelga?”. Es claro que el teléfono que se cuelga y descuelga, ya está pasando de moda.

Adiós pue cositías, hay será otro día.

DD00919

 
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