Joomla ServiceBest Web HostingWeb Hosting
Tenemos 8 invitados conectado
Home Año5 2000 Boletin 107
Buscar

Boletin 107 5

Comuni21

Comuni22
ENTREVISTA: Manuel Nucamendi Pulido
Derechos Reservados. Octubre de 2000.
D.R. © María Antonia Carboney de Zebadúa

Dice doña Tony: “Que un paisano se encuentre en Alaska o en la Patagonia quizá no cause asombro... Sin embargo, que alguien de esta tierra se aventure ir a trabajar hasta Bosnia, eso si que es sorprendente.

>>>Continúa del boletín anterior

- ¿Actualmente se percibe ya la paz en esos lugares?

- Sí, cuando se firmaron los acuerdos. A partir de eso se reconocen estas entidades: La República Srpska y Bosnia Herzegovina. Cada entidad cuenta con un presidente, respetándose mutuamente las creencias y religiones.

- Y ahora, dime ¿Cuál fue, concretamente, tu trabajo en ese lugar por espacio de un año, no?

- No. Estuve siete meses desempeñándome con un contrato fijo en una organización italiana, no gubernamental, cuyas siglas son: CEFA (Comité Europeo para la Formación y Agricultura), con sede en Bolonia (ver foto). El representante, de nombre Lucciano, tenía un proyecto en el cual mi perfil encajaba por el conocimiento de agricultura y la experiencia que tengo en la Administración. Así, pues, me puse a trabajar con personas de otras nacionalidades.

- Y en esa Babel, ¿De qué forma se entendían?

- En inglés, aunque con los italianos había cierto entendimiento en su idioma. Además, trabajaba con nosotros un intérprete. El proyecto pretende establecer un centro regional de apoyo a la agricultura en una zona que le llaman CORAZDE. Esta federación está dividia en cantones regidos por gobernadores o ministros. La intención fue reorganizar una cooperativa de agricultores, reestablecer la infraestructura necesaria y hacerse de maquinaria e implementos para dar servicio a los agricultores de la zona. Esta es fundamentalmente frutícola; se cultiva mucha manzana, cerezas, peras, ciruelas, además de hortalizas en la temporada veraniega. Pero desafortunadamente, por la guerra estos plantíos quedaraon destrozados o abandonados. La idea es que este centro regional, en un lapso de dos años, además de favorecer a los campesinos de servcios de maquinaria y asistencia técnica, proveerlos también de plántulas para establecer los cultivos. Inicialmente este trabajo fue muy delicado, ya que los campos estaban minados (y algunos lo están todavía). Por la guerra, los incendios y devastación de posguerra, hay muchas zonas deforestadas y, sin embargo, había que sacar a la gente de ese problema. En invierno, por obvias razones, el trabajo en el campo disminuye. Pero las personas que poseían invernaderos, continuaban con el trabajo. En ese lapso, nosotros nos dedicamos a la adquisición de maquinaria. El proyecto es que esta cooperativa se convierta en una prestadora de servicios para la región y, al mismo tiempo, que convoque a los agricultores de la zona a hacerse partícipes de la cooperativa, mediante el usufructo de los bienes y servicios y la venta de su producción.

>>>Terminará en el próximo boletín

 

Comuni23

RECUERDOS DE UNA PLATICA FAMILIAR

Derechos Reservados. Noviembre 2000
D.R. © Rubén Guillén Ortiz

En una ocasión, estábamos reunidos en mi casa familiares de varias edades. Salió a colación comentar cómo eran nuestras comidas en años anteriores en Comitán y, sobre todo, la época cuando engordábamos los “cuches” (cerdos)en nuestras casas, en “chiqueros” unidos a los excusados de cajón con varios hoyos con “piquito” los de hombres y redondos para mujeres, para niños y mayores. En estos “chiqueros” y (sanitarios) engordábamos a los “cuches” con desperdicios de la cocina o “achigual” y el reciclaje de los alimentos de todos los que habitaban la casa.

Cuando ya estaba gordo el “cuch” de una a tres “latas” (recipientes de lámina en cubo de 20 lts), medida de la “manteca” que producía el “cuch”, se sacrificaba o se mataba originando una gran fiesta en la casa invitando a familiares y vecinos a comer chicharrones y “tomar trago”, se hacían chorizos, longaniza, asiento de manteca y chicharrones con carne cocida, se guardaban en las “latas” de manteca, los menudos, las patitas; y la cabeza se seguía comiendo dos o tres semanas después, mientras tanto ya se tenía otro “cuch” en el chiquero.

El comentario de todo esto fue que ¿cómo no nos enfermábamos?, ¿cómo no nos afectaba con lo peligrosa que es la carne y las grasas del “cuch”?, ¿Dónde estaban los cisticercos y otras bacterias tan dañinas?. Surgieron los comentarios: un pariente ya de edad, opinó que en esos tiempos no habían fertilizantes, insecticidas y tantas cosas que han degenerado a los alimentos que ya no nutren al organismo.

Callate” dijo uno de los abuelitos, los “cuches” eran máquinas “recicladora de mierda”, se engordaban con mierda y nosotros comíamos el “cuch” que era pura mierda y no nos enfermábamos. Tenés razón, dijo otro pariente, pero antes comíamos “comida sana” la tierra era buena y fértil todos los productos de la tierra incluyendo las pasturas que engordaban a los animales eran sanas y la “mierda” de todos era sana. Por eso tiene razón el abuelito antes comíamos mucha “mierda” pero sana.

Ahora aunque comamos con más higiene con más vitaminas, con más asepsia nos enfermamos, tal vez ahora que los “cuches” los engordan científicamente, fuera mejor seguir comiendo “mierda de cuch”.

 

DD00919

 
-