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Home Año5 2000 Boletin 105
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Boletin 105 4

Expres11

EL TRAILERO
Derechos Reservados. Octubre de 2000.
D.R. © Profr. José Benito Vera Guerrero

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Siguieron el camino, él pensando en su buena suerte, ella hablándole con suaves susurros al oído diciéndole quien sabe cuantas cosas, las palabras perdían su sentido semántico y adquirían magia de música fascinante que le producía un exquisito sopor..Expres12.

No pudo calcular que hora era, tampoco entendía que había pasado, había perdido la noción del tiempo y del espacio. Totalmente sorprendido se preguntaba como pudo llegar hasta ahí, se había dormido y cuando despertó, el trailer estaba perfectamente estacionado. Prendió los faros, era un amplio espacio plano, fuera de la carretera y de cualquier peligro. Había cruzado parte de la sierra madre de Chiapas, y no se había dado cuenta. Palpó a su lado, estaba solo. ¿Y la muchacha? Seguramente habría bajado un momento, estaría por ahí cerca. Se esforzaba por recordar las últimas horas, pero no. Lo único que recordaba era ella, acurrucada muy juntito a su cuerpo, arrullándolo con su voz suave. Revivía también, todos los detalles de aquella aventura, allá en lo más alto de la sierra. En vano se esforzaba por recordar cómo llegó hasta allí. Extraño, muy extraño, no podía haberse quedado dormido y manejar... ¡algo extraño había ocurrido!

Esperó varios minutos, bajó del trailer, con una lámpara de mano, buscó, buscó y buscó. ¡Nada! Sólo los animales nocturnos, por lo demás todo era quietud. Se hizo cien conjeturas, esperó que amaneciera. Con la luz del día él solo continuó el camino a Comitán. Todo habría sucedido como en un sueño. Sin embargo habían quedado tantas huellas de la aventura que negaban cualquier posibilidad de ser un sueño. Intrigado siguió su camino. Pensaba y pensaba, revivía los momentos felices, su calor, la suavidad de sus caricias, sus labios sensuales, el susurro tibio al oído. Toda ella encantadora y, ahora no estaba. Sin un adiós, sin explicación alguna, se fue. Un extraño sentimiento se apoderó de él, mezcla de nostalgia, de estupor, de infinita tristeza, de amor.

No quiso revelar nada a nadie, hablar de esta aventura no le hubieran creído con cualquier pretexto volvió al lugar. Viajó como pasajero. Pidió bajar en aquel punto. Al salir del vehículo, una extraña mirada sorprendió en el conductor. Bajo por la vereda que le había señalado, llegó al vallecito. ¡no! No había señales de haber sido habitado. A la sombra de un árbol se sentó a soñar, y a revivir aquel dulce romance. De repente, su mano tocó algo duro detrás de él. Volteo y vio: una cruz en un pequeño monumento: Magdalena y Martín, 4 de septiembre de 19... Entonces empezó a comprender, la mirada el conductor del camión, el recuerdo de Martín, compañero de trabajo que exactamente dos años antes, cuando perdió el control del volante, rodó por la pendiente con todo y trailer y compañera. A él lo encontraron en el "vallecito", pero a ella, no. Había salido por el cristal roto y se perdió en el abismo, quizá llegó hasta el río. Lo cierto es que sus familiares buscaron y buscaron y no la encontraron.

No sintió miedo, ni desconcierto; sólo un sentimiento de infinita ternura y de amor quedó en su ser. Había sido tan dulce, tan apasionada y... “tan real". Dicen que en esa fecha y hora exacta, en ese mismo punto, alguien levanta una bella mujer que luego desaparece...

LA FIESTA DE TODOS LOS SANTOS

Derechos Reservados. Octubre de 2000
D.R. © Lucky Guillén de Alvarado.

Actualmente en Trinitaria en los días de Todos los Santos y Día de Muertos se festeja la feria de Otoño; y a pesar de los cambios que ha sufrido con las diferentes organizaciones año tras año se conserva todavía la tradición de llegar todos los domingos del mes de octubre al campo ubicado en el barrio de” Los Ocotes”, para seguir disfrutando, como antes, de los antojitos regionales y de las tradicionales carreras de caballos.

Sin embargo, estas famosas carreras de caballos ya no son como en años atrás, cuando las hacían con el fin de alegrar a los asistentes. Hoy se pasan todo el día planeando una carrera, tomando apuestas y haciendo negocio; y la carrera se realiza hasta que los dueños de los caballos se ponen de acuerdo.

Pero en cuanto a la costumbre de adornar las tumbas de nuestros seres queridos con las flores de jutus, teresas, papalotito y toda clase de flores de la temporada, y hacer el quinsanto, esto no se pierde.

También es costumbre regalarse entre vecinos y familiares los platos de calabaza y jocotes en dulce, chayotes hervidos, gallina en caldo o en mole, chocolate y pan, todo esto acompañado de la frase tradicional “que dice mi mamá que aquí le manda este su cariñito para un hoyito de su muela”.

Y para los días 30 de octubre, 1 y 2 de noviembre a temprana hora acudimos al panteón para acompañar a nuestros muertitos y llevarles su quinsanto.

Hay tantas cosas que mencionar de esta tradición pero por hoy lo dejamos hasta aquí.

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