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Boletin 105 3

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DATOS HISTORICOS DE NUESTRA CIUDAD
Derechos Reservados. Octubre de 2000
D.R. © Marta Dolores Albores Albores. Cronista Vitalicia de la Ciudad
Comitán cuyo nombre primitivo fue Balún Canán; a la llegada de los aztecas antes del año 1500 le llamaron Comitlán que significa tierra de ollas o de alfareros, y por los años de 1756 a 1765 se le llamó Comitán. En octubre de 1813 se le da el título de ciudad de Santa María de ComitáCronic10n, después se le llamó Comitán de las Flores y desde noviembre de 1934 Comitán de Domínguez en honor a nuestro máximo héroe comiteco el Dr. Belisario Domínguez Palencia.

En esta ocasión, presentamos a ustedes el acta donde Comitán fue declarada ciudad por las cortes de Cádiz España.

Decreto que concede el título de ciudad de Santa María al pueblo de Comitán y el de Villa a los de Tuxtla, Tonalá, Tapachula y Palenque, expedido por las cortes de Cádiz el 29 de octubre de 1813 en la Real Isla de León, España.

Don Fernando VII, por la Gracia de Dios y de la Constitución de la monarquía española, Rey de las Españas, en su ausencia y cautividad la regencia del Reyno nombrada por las Cortes Generales y Extraordinarias, a todos los que las presentes vieren y entendieren, sabed: Que las Cortes han decretado lo siguiente. Las Cortes, en consideración a los buenos servicios y cuantiosos donativos en que se han distinguido varios pueblos de la provincia de Chiapa, han tenido a bien decretar lo siguiente:

Se concede el título de Ciudad Santa María al pueblo de Comitán, y el de Villas a los de Tusta, Tonalá, Tapachula y Palenque, todas de la citada provincia.

Lo tendrá entendido la regencia del Reyno, y lo hará imprimir y publicar. Dado en la Real Isla de León a 29 de Octubre de 1813. Francisco Rodríguez de Ledesma, Presidente. Ramón Feliu, Diputado Secretario. Miguel Antonio de Sumalacarregui, Diputado Secretario. A la Regencia del Reyno.

Por tanto, mandamos a todos los tribunales, justicias, jefes, gobernadores y demás autoridades, así civiles como militares y eclesiásticas, de cualquier clase de dignidad, que guarden y hagan guardar, cumplir y ejecutar el presente decreto en todas sus partes.

Tendréislo entendido para su cumplimiento, y dispondréis se imprima y publique. L. de Borbón, Cardenal de Scala, Arzobispo de Toledo, Presidente. Pedro de Agar. Gabriel Ciscar. En la Real Isla De León a 1º. de Noviembre de 1813. A.D. José Limonta.

(Rúbricas) (AGECH. 18. Comitán / 1813)

LA PILA

Derechos Reservados. Octubre de 2000 .
D.R. © Dr. José Eduardo Gómez Moreno

Cuentan que un cazador en sus andanzas, encontró a un león (o puma), bebiendo agua en el manantial de La Pila. Si era león africano o americano, si así lo vio el cazador por el susto no importa; lo que sí importa es que gracias a ese ojo de agua se fundó Comitán; y se dio origen a uno de los barrios más antiguos de esta ciudad.

La historia de este barrio tiene características muy especiales: la tercera avenida norte oriente desemboca en el centro de la plaza; esta avenida es y era fuente del comercio que existe aquí. Alrededor de la plaza de La Pila existían numerosas tiendas en las que se vendía pan, dulces y velas de parafina elaboradas en pequeños talleres como industria familiar. Aquí había una fábrica de productos explosivos, donde artesanos expertos hacían cohetes, cañones de múltiples luces de diferente colorido, así como los famosos castillos que exportaban a otros lugares. Estos eran encargados con anticipación para celebrar las numerosas entradas de velas y flores en los diferentes eventos que se realizan para conmemorar algún Santo; también, en las tapiscas quemaban cohetes en las cuatro esquinas de los terrenos para solicitar a los dioses una buena cosecha en el siguiente ciclo de siembra. Por desgracia el manejo de estos productos provocó algunos accidentes en dichas fábricas.

Alrededor de la plaza de La Pila existían dos hermosos corredores, de los cuales uno aún perdura; el otro fue destruido y remodelado en una forma fría y estéril. En estos corredores había pequeñas fondas atendidas por magnificas cocineras, con comida típica; también había múltiples cantinas alrededor. Funcionaba un molino de nixtamal que abría desde las cinco de la mañana que se encontraba contra esquina del templo; y que daba servicio a una vasta población.

Al pie del templo aún existe una milenaria pochota, símbolo de La Pila. Cuentan los antiguos habitantes que en el ojo de agua se encontraban perros de agua (nutrias). Posteriormente existieron dos quioscos, uno propiamente para solaz de los visitantes y otro en el que pusieron varios chorros donde la gente acudía por agua. Este barrio ha sido favorecido por la naturaleza ya que a pesar de la destrucción que se ha hecho, nunca ha faltado el agua.

En este barrio existieron muchos talleres caseros que generaban empleos, por ejemplo había: talabarterías, herreros, zapateros, fábricas del santo trago, tabaquerías que producían cigarros con hojas de doblador o de papel manila.

Muy cerca se encontraba la otra casa del foco rojo, que también por décadas funcionó para regocijo de los varones. Aquí existieron fábricas de jabón (jabón de bola), muy útil ya que quien lo usaba no le salía caspa, ni manchas en la piel (shutunales). Los desechos de estas fábricas dieron origen al llamado “cenicero” donde algunos niños de este y otros barrios iban a jugar resbaladilla.

La llegada del Santo Patrono de este barrio es también una leyenda. Cuentan que en una época en Comitán apareció una epidemia de viruela loca causando muchas muertes entre la población. Un habitante de La Pila se fue a refugiar a su rancho que quedaba rumbo a Altamirano; y allí llego un caminante con la imagen de San Caralampio. El dueño de la casa y su familia se encomendaron al santo y ninguno de ellos enfermó; por lo que posteriormente esta persona inició la construcción del hermoso templo con la ayuda de los lugareños.

El barrio se engalana todo un mes, para celebrar su feria, pues se une la celebración de la Virgen de Lourdes y San Caralampio. A esta feria acudía gente de muchos lugares a comercializar sus productos, desde hortalizas, trastes de peltre, de barro, dulces típicos, telas, chamarras, cobijas. Venían comerciantes de lejanas tierras, pues no sólo la feria era importante para el comercio, sino que el Santo “a pesar de ser pequeño era y es muy milagriento”.

Las entradas de velas y flores eran multicoloridas, se formaba un patronato y se organizaban para que la gente colaborara para los gastos. Estas entradas eran multitudinarias, precedidas de música de marimba y alegre cohetería; desde las torres del templo cañonazos de luces multicolores alegraban el cielo; el veinte de febrero se quemaban castillos con la aparición de la imagen de San Caralampio en el centro.

La feria era famosa en todo el estado; los lugareños pagaban diferentes conjuntos marimbísticos que tocaban por las mañanas y noches para deleite de los visitantes; las entradas de velas y flores eran impresionantes, el comercio era abundante. Refieren que el día de San Caralampio era el diez del mes; pero, al juntarse con el día de la Virgen de Lourdes, se traslado al día veinte, iniciándose la celebración con una magna entrada de flores y velas con la participación de diferentes etnias, principalmente tojolabales (“los verdaderos hombres”), que provenían de Ocosingo, Altamirano, Veinte de Noviembre, Baju Ku y Las Margaritas. Existía un punto de reunión llamado el Chumis, que estaba a la entrada de Comitán en el camino rumbo al Río Grande; se hacían preparativos especiales, los participantes se vestían de diablos, de romanos, de moros (moros y cristianos), los indígenas vestían sus trajes típicos de bello colorido que llenaban los ojos de belleza, los lugareños y visitantes estrenaban mudas (conjunto de ropa) en estos días, el baño personal que se hacía cada sábado, se preparaba con gran ritual; se ponía a asolear el agua en baldes de aluminio con hojas del árbol de chacaj y se ponía la batea de madera para el famoso baño.

Se preparaban cabezas gigantes que construían con cartón y papel periódico, lo cubrían con túnicas, las cabezas eran sostenidas con un palo de aproximadamente dos o tres metros. Las personas que los transportaban, venían bailando todo el trayecto. Había verdadera fe, los indígenas se preparaban y acudían a las montañas como antaño, cuando veneraban a sus dioses, a traer y recolectar ofrendas, laurel, jiljinichim (familia de las bromelias), de múltiples colores y tamaños que depositaban en el jacal previamente construido a la entrada del templo. Era tan grande esta entrada de flores que iniciaba a las diez de la mañana para terminar a las tres o cuatro de la tarde. Posteriormente los familiares se reunían en sus casas para degustar los platillos preparados especialmente para esta ocasión.

El día diez se preparaba una danza especial; en la plaza se colocaba un asta de aproximadamente cinco metros de altura, coronada con una cruz de la cual pendían múltiples listones de diferente color. Los danzantes formaban entretejidos de bellas formas geométricas, esta danza al llegar las cabezas gigantes era acompañada con la danza de éstas a un lado.

Los tiempos han cambiado, en época reciente embellecieron la plaza de La Pila y sus alrededores, la feria ha decaído convirtiéndose en puro comercio, los puestos de fritangas abundan, puestos de zacatecas, venta de chucherías, juegos mecánicos para idiotizar a los jóvenes; permiten poner futbolitos y juegos de maquinitas, la venta de los permisos de derecho de piso no se sabe a dónde va a parar, porque no beneficia ni al barrio, ni al pueblo. Pasando la feria quedan montones de basura que tardan semanas en ser retirados, corrientes de orina dejan su tufo, así como heces fecales. Es triste pero las tradiciones están en el olvido y por desgracia todo lo hermoso de la remodelación que se hizo quedará deteriorado. La fe se extingue, queda lo material para unos cuantos...

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