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Boletin 104 4

Expres11

 

UN SUEÑO DE AMOR. Parte 2 de 2.
Derechos Reservados. Septiembre de 2000 .
D.R. © Lic. José Luis González Córdova

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El médico no estuvo de acuerdo, argumentando necesidades técnicas. Los preparativos del festejo dieron inicio. Se pensó en el salón, en el vestido, en los padrinos, en los chambelanes, en quién haría la presentación y quién diría el brindis y, por supuesto, en la ceremonia religiosa de acción de gracias.

El médico aceleró los preparativos para la operación. Se pensó en los donadores de sangre, en el precio del hospital, en el costo de la operación, en la terapia de rehabilitación. Los papás planeaban el evento social con la alegría, los alentaba esa chispa de vida que nunca antes habían visto en los ojos de su hija. El médico aseguró que con una buena rehabilitación la hermosa quinceañera estaría en condiciones de disfrutar su fiesta, pues a diferencia de otras ocasiones, esta vez la intervención quirúrgica sería menos delicada.

La niña soñaba con el vals, con la serenata del chambelán y con la música disco. En la última visita médica el galeno sugirió la fecha, exactamente cuarenta días antes de la fiesta. Todo iba bien, los ensayos del vals cada vez salían mejor. Se había definido el tipo de vestido y la modista que lo iba a confeccionar.

Cinco días antes de la operación la niña dijo: “mamita, anoche tuve una pesadilla, soñé que estaba bailando el vals y me quedé dormida”. La voz se le entrecortó, quebrantada por un mal presentimiento, sonó a tempestad: “no quiero quedarme inválida”. “Mamita te lo suplico, papito por lo que más quieras, no quiero quedarme inválida. Le pidamos a nuestro Señor Jesucristo que no lo permita. Que hoy más que nunca necesito estar bien, que me dé una señal, que me quite el miedo”.

Juntos entraron al templo. Estaba solitario y frío, unas cuantas velas encendidas y un fuerte olor a incienso. Se arrodillaron y cada uno fue elevando desde el fondo de su corazón, la plegaría el divino Creador: “Dios todo poderoso y eterno, tú que todo lo puedes, escucha la suplica de esta tu hija, que te pide humildemente que ya no la dejes sufrir, que quiere caminar tomada de tu mano”. Esta petición la hicieron con todas las fuerzas de su corazón. Salieron del templo tomados de las manos. La niña sentía una extraña sensación que no atinaba a identificar, era una paz que invadía todo su ser, sintió confianza y escuchó en su interior la voz de Dios.

Esa misma tarde la niña sufrió un paro cardiaco y la luz de su vida terrenal se apago y la luz de la eternidad se encendió. Su cuerpo por fin se liberó de las muletas y en vez de ellas le crecieron alas y se fue al cielo, donde seguros estamos que Dios le preparó una gran fiesta y bailó su vals de quince años al lado de ángeles y querubines.

 

 

DD00919

 

 

 

 

“El RICH” (Carlos III)

Derechos Reservados. Octubre de 2000
D.R. © Lourdes De la Vega.

“El Rich” es uno más de los personajes pintorescos que hemos tratado de rescatar del olvido. Hemos encontrado que pocos somos los que lo recordamos y por lo consiguiente casi nadie tiene datos sobre él.

Se dio a conocer en Comitán, cuando se presentaba cantando “Mi caballo ensillado me está esperando ya”, en el intermedio de las funciones de cine gratis que traían como parte de la publicidad los productos “Sonrisal”.

Estas funciones eran en el parque de San Sebastián y ahí se presentaba a cantar y hacer imitaciones de ruidos de animales. El contaba que venía de una familia de mucho dinero y que vivía en Chicomuselo con su tío Anatolio Torres,quién tenía varios aviones; en realidad nadie supo de dónde era y cómo se llamaba realmente, pues alguien lo bautizó con el sobrenombre de “EL Rich” aunque el decía llamarse” Carlos Tercero”.

Era muy peculiar en su forma de vestir, el pantalón amarrado con un lazo y, eso sí, siempre con un saco o gabardina sucia... a veces era cargador en el mercado, otras se le veía en el camión de la basura. Los pocos pesos que ganaba le servían para comprar alcohol, y decía que también “ marihuanita” que compraba con la “tía chiquita de La Pila” y, por las tardes, ya se le podía ver en la esquina del templo de Jesusito hablando de los aviones y lucecitas que veía, o afinando su guitarra imaginaria para poder cantar.

Su alimentación era también peculiar, ya que comía todo lo que encontraba, tierra, desperdicios, carne cruda, todo lo que estaba a su mano en el mercado 28 de Agosto que en ese entonces estaba a un costado del Templo. Y cuando alguien le preguntaba sobre su forma de vida, infaliblemente contestaba “es que Ta jodida la vida tía, ta jodida, ta mejor en Chicomuselo con mi tío Anatolio Torres

Entretenía a la gente contando sus aventuras amorosas y espantando a los niños con rugidos de león; y así sobrevivió hasta que alguien lo bañó con agua hirviendo y todo quemado fue llevado al hospital, donde falleció, tal vez por el año 1969 ó 1970


TULTUSH

Derechos Reservados. Septiembre de 2000
D.R. © Profr. Carlos Nájera (Colibrí)

Estoy aquí, hincado hacia la esquina del norte;
proclamando oír la voz grandilocuente de la verdad.

Estoy aquí hincado hacia la esquina del sur;
rezando no escuchar el murmullo de la mentira.

Estoy aquí, hincado hacia la esquina del oriente
buscando tu sonrisa cálida de un nuevo día.

Estoy aquí, hincado hacia la esquina del poniente
sintiendo el frío húmedo de la muerte.

Aquí en los cuatro puntos grandes de la tierra,
te imploro.

Aquí en los cuatro puntos grandes del cielo
te suplico.

“Gran Padre Dios Bendito”, con todas las plegarias
de la vida te pido, me obsequies tener de nuevo
a mi Tultush

 
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