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Home Año5 2000 Boletin 103
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Boletin 103 4

Expres14

REFLEXIONES
Derechos Reservados. Septiembre de 2000.
D.R. © Socorro Román de Escandón

15 y 16 las Fiestas de la Patria.

En México el arte de solemnizar ciertos días se funde en dos grandes tradiciones, la de las culturas de Mesoamérica y la de España; y de esta fusión resultan nuevos matices muy peculiares. En la fiesta, el mexicano se evade de la rutina diaria y penetra en un mundo mágico que él mismo crea.

Fiestas Cívicas.

Expresión del patriotismo y de la conciencia social. Las más importantes son el 5 de febrero, en que se conmemora la Constitución de 1917; el 21 de marzo, natalicio de Juárez; el 5 de mayo, aniversario de la batalla de Puebla (1862); el 15 y 16 de septiembre, fiestas de la Independencia; y el 20 de noviembre, inicio de la Revolución de 1910.

El 15 de septiembre, a las 11 de la noche, el Presidente de la República, los gobernadores de los estados y los presidentes municipales dan el Grito de Dolores y el acto principal del 16 es el desfile. En la Ciudad de México y en las diferentes capitales de los estados, predominan los destacamentos militares; en las otras localidades, junto con éstos y con los conscriptos, marchan los alumnos de las escuelas. Todo México se engalana hoy con sus mejores atavíos: hay derroche de luces; la música entona sus más dulces melodías; las fachadas de las casas lucen los colores de nuestra gloriosa Enseña Nacional, porque se trata de algo tan grande y tan humano como lo es la vida misma de un pueblo libre del cual formamos parte. La celebración de las fiestas patrias no debe ser para nosotros un simple formulismo; de ninguna manera debemos concretarnos a elogiar la actitud viril y patriótica de los grandes héroes que nos dieron libertad, sino forjarnos la promesa solemne de mejorar nuestros sistemas de trabajo; de superarnos a nosotros mismos, aprovechando lo que las generaciones pasadas nos heredaron; dignificando y mejorando la vida presente para trasmitirla de un modo superior a los hombres venideros.

Desde hace más de siglo y medio un humilde párroco dio su amor a un pueblo desheredado de los bienes divinos y humanos; los hombres de la más humilde clase social, en su mayoría campesinos, con frecuencia se reunían en torno de su sacerdote de la iglesia que no sólo les enseñaba los principios del Cristianismo; sino que también les enseñaba a leer y a escribir, así como oficios y artesanías para que mejoraran sus sistemas de trabajo y aumentaran su producción. Era este gran cura el inolvidable Don Miguel Hidalgo y Costilla. En 1810, en el pueblo de Dolores, Hidalgo encabezó un movimiento de conspiración. La conspiración fue denunciada, pero cuando los españoles intentaron sofocarla, ya Hidalgo había dado el memorable “Grito de la Libertad”. La Campana de Dolores resonó con tañido heroico y a su llamado respondieron los pueblos cercanos. El 15 de septiembre a media noche fue dado el “Grito”; el 17 ocuparon San Miguel; el 21, Celaya; el 28, Guanajuato; el 17 de octubre del mismo año, ocuparon Valladolid; el 19 por primera vez en América quedó abolida la esclavitud. El virrey Venegas los persiguió, pero en el Monte de las Cruces, Hidalgo los venció.

El movimiento libertario en el que Hidalgo iba a la vanguardia, había ya cundido en todo el país, de tal manera que el Virrey ofreció el indulto a los rebeldes, al que Hidalgo contestó: “El indulto es para los criminales y no para los defensores de su patria”. Con entusiasmo, se preparaba Hidalgo para reorganizar su ejército, cuando un traidor lo entregó al enemigo junto con otros jefes. Fueron Fusilados. Habían transcurrido sólo once meses desde que había dado el “Grito” en Dolores. La campaña por conquistar la libertad fue tan breve como gloriosa.

FRANCISCA “LA MUDITA”

Derechos Reservados. Septiembre de 2000
D.R. © Lourdes De la Vega.

Un día cualquiera de hace muchos años, llegó una niña a la Casa de Salud del barrio de San Sebastián (hoy casa del Niñito Fundador). Nadie supo de donde llegó ya que ella era sordomuda y no podía comunicarse.

Las hermanas Franciscanas le dieron techo y comida y la bautizaron con el nombre de Francisca. A ella se le encomendaron algunos oficios, como cuidar y dar de comer a las gallinas, lavar los platos y cuidar la puerta de la casa del Niñito Fundador.

Pasaron los años y Francisca pasó a ser una persona conocida por todos los comitecos y de cariño le llamaban “la mudita”.

Siempre se caracterizó por su buen humor y por estar sonriendo todo el tiempo.

Ella tiene aproximadamente 85 años y 12 de estar en el Asilo del Sagrado Corazón. Y para ella el no poder hablar no es impedimento para comunicarse y estar al pendiente de todo.

El Asilo es el único hogar que conoce y sabe que sus compañeros, hermanas y las personas que la visitan son su única familia a los que quiere; y esa eterna sonrisa y su buen humor es lo que regala día a día a todas las personas que están junto a ella.

¡Visítala y bríndale cariño!... Hoy por ellos mañana por nosotros


ALMA ROTA

Derechos Reservados. Septiembre de 2000
D.R. © Profr. Carlos Nájera (Colibrí

Derechos Reservados. Septiembre de 2000
D.R. © Profr. Carlos Nájera (Colibrí

El dolor invade mi alma,
lágrimas son mi consuelo
mi corazón no tiene calma
verte postrada en el suelo.

El silencio te acompaña,
mi corazón se acongoja,
la muerte ronda con maña,
simplemente son una hoja.

No encuentro cómo decirte
Lo mucho que te venero
jamás pude mentirte
lo mucho que yo te quiero.

Mi alma está llorando de tristeza
mis ojos lo observan con clemencia
pido a Dios me de la paciencia
ver tu enfermedad con proeza.

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