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Home Año5 2000 Boletin 102
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Boletin 102 4

Exprei16

Un personaje inolvidable. Parte 2 de 2.
Derechos Reservados. Agosto de 2000 .
D.R. © Doña Tony Carboney de Zebadúa

>>>Continua del boletín anterior

Exprei17Un caso un tanto raro era el hecho de que esta pareja se conjugara bien en el aspecto religioso, pues él, a pesar de su ascendencia, se mostró complaciente con las creencias de su esposa e hijos que profesaban la fe católica. Tan es así, que cuando posteriormente su hijo le comunicó su deseo de ingresar al seminario, no se opuso, llegando a visitarlo en ese plantel en el curso de nueve años que permaneció él, para su formación sacerdotal.

Empero, Don Abraham jamás olvidó sus creencias, pues desde que abandonó su patria siempre tuvo consigo, como una reliquia los objetos que utilizaba para la oración, tales como el TEFILIN – cinta que se ponía en la frente antes de iniciar sus preces cotidianas, completando el ritual, cubriéndose con un manto llamado TALIT -es una ordenanza del Antiguo Testamento, me asegura su hijo, así mismo la Estrella de David –signo del pueblo judío- que su padre siempre usó con una cadena atada al cuello.

A falta de Sinagoga, don Abraham se retiraba a la “Cueva del Tío Ticho” para hacer oración y ayunar en las grandes fiestas judías, llevando para comer, únicamente un membrillo y galletas hechas de pan ácimo.

Siguiendo con su dinamismo, forma un equipo de fútbol llamado “El Continental” integrado, entre otras personas, con don Chepón Gordillo, el Dr. Ortiz y don Ernesto Cifuentes, enfrentándose en los llanos de la Cueva con el único contrincante de ese entonces, el equipo de” San Sebastián”.

La vida continuó su curso. Don Abraham, ya entrado en años empezó por añorar sus primeros años de vida errante en América y acosado por deudas, emprendió viaje a Tapachula para proseguir comerciando; más tarde, por la región de La Frailesca, instalándose, finalmente en Jaltenango de la Paz, donde radicó por varios años hasta el día de su fallecimiento, el 21 de noviembre de 1961.

Este personaje quiso mucho a esta tierra, tan es así que lo llamaban “El Ruso de Comitán”, porque este pueblo le abrió las puertas, lo acogió como otro hijo más y él correspondió con creces, acumulando una enorme cauda e amigos.

 


tapilula

Derechos Reservados. Septiembre de 2000
D.R. © Luis Daniel

Tiempo,
quiero sentir que vivo,
desaparecer cuando te lo pido,
y pensar que eres quien no eres ahora,
la nube que siento rápidamente,
la tímida ave que vuela de repente,
la princesa que me enamora
o una rosa que se abre
y me envuelve después,
quizá me amó sola,
y quizá muera otra vez.

 

PERSONAJE: DON POLITO

Derechos Reservados. Septiembre de 2000
D.R. © Profr. Raúl Espinosa Mijangos.

Derechos Reservados. Septiembre de 2000
D.R. © Profr. Raúl Espinosa Mijangos.

“Al que madruga, Dios le ayuda”... dice el refrán y otro dice que “camarón que se duerme, se lo lleva la corriente”. Y son ciertos pues actualmente para subsistir debemos estar alertas, aprovechar las oportunidades que nos ofrecen, y no dejar que la ociosidad nos impida salir adelante.

 

Esta era “la ley” que seguía el personaje de quien hablaré: Don Hipólito Ruiz Contreras, cariñosamente “Don Polito”.

 

A don Polito no le costó nunca desempeñar un oficio pues fue albañil, herrero, ebanista, fontanero, entre otros, pero el trabajo que más le gustaba desempeñar era trastejar (cambiar tejados) antes de la época de lluvia, pero él dice que este trabajo se acabo en los 70’s, pues empezaron a proliferar las construcciones de loza.

 

Cuando dejó este oficio se dedico a “raspadero” (así llamamos a Comitán al vendedor de hielo raspado) aunque dice que no le daba muy buenas ganancias, pues los alumnos de la Est. No. 5 le pedían “fiado” muy a menudo y se le hacia difícil recordar tantas “caras”. Cuando reconocía a alguno de sus clientes, éste, con mucha familiaridad le decía: “caso te debo tío Polito, si ya te pague”.

 

Actualmente sus hijos ya no le permiten trabajar, pues argumentan que las calles ya no son seguras y son muy transitadas, por lo que puede ser atropellado.

 

Don Polito vive en la salida a Margaritas, todos los días saca una silla, y se sienta en ella junto a la puerta de la calle, le gusta rasgar una guitarra que tiene desde muy joven (fue el pago por una trastejada) y aunque nunca aprendió a tocarla, le gusta escuchar su desafinado canto. Y con este enamora a las muchachas que pasan frente a su casa, diciéndoles; “adiós chula... ¿te llevo serenata?

Respetuosamente

Raúl Espinosa MijangosExprei18

 

 

 

 


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