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Home Año5 2000 Boletin 098
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Boletin 098 3

Cronic8

 Cronic9 NUESTRAS CALLES: MAESTRO JESUS M. DURAN
Derechos Reservados. Julio de 2000
D.R. © Marta Dolores Albores Albores
Cronista Vitalicia de la Ciudad

La tercera calle Sur Oriente de nuestra ciudad, lleva el nombre del Maestro Jesús M. Durán, quien fuera conocido cariñosamente como Cronic10el maestro Chus, maestro de primarias y catedrático de la Escuela Secundaria y Preparatoria, su domicilio en esta calle junto al hoy Centro de Convenciones donde también por mucho tiempo fue la pagaduría de maestros Federales que él atendía con su hija Sarita, también era apoderado de muchos maestros y tenía una tabla o casillero al que le llamaba “la timbirimba” de donde, en forma muy ordenada cuando llegaba el maestro a pedir su quincena, él decía “veremos qué dice la timbirimba” y exactamente sacaba la quincena correspondiente.

Su hija Virginia por muchos años trabajó en la Escuela Secundaria y Preparatoria, le sobreviven sus nietos Lety, Sonia Conde, gran maestra de música y el Profesor Jorge Melgar Durán encargado de la oficialía del Registro Civil y fundador del Ateneo de Ciencias y Artes de Comitán, recientemente formado.

 

Cronic11

MORADA COMITECA
Derechos Reservados. Julio de 2000
D.R. © Profr. Carlos Nájera (Colibrí)

En una de esas calles empinadas de nuestro hermoso pueblo, aún se dejan observar dos o tres portones de madera rústica la cual sobresalen en medio de la enfermedad metálica del presente. Y sobre esa superficie plana está, inmóvil y quieta, una pequeña manita empuñada que es el instrumento perfecto para llamar a los moradores de esas mansiones, que aún conservan el aroma y frescura de sus flores típicas de la región.

Pues de una vez por todas me atreví a tocar (toc, toc, toc,) y con una voz ronca y cansada que solo ella podía decir, me preguntó ¿Quién es? rápidamente contesté “yo”, pensando ser reconocido por mi voz. ¿Quién es Yo? Carlos, abuelita. Con un ojo en la cerradura, únicamente se cercioraba de su veracidad. Y de una buena vez empecé a hurgar esa casa donde los recuerdos encuentran el escondite perfecto de la memoria.

El corredor era de piedra, con una larga hilera de cuartos formados a lo largo de un gran zaguán. En él sobresalían macetas con la forma de conos hechos de barro, con unas bases de alambre tipo tripies. En dichas macetas encontrábamos flores como son: geranios, ala de ángel, begonias, colitas de borrego, palmitas, etc. A lo alto de esos corredores encontrábamos pequeños nidos de golondrinas que acompañaban a la abuelita a regar los arriates, donde sembraban también algunas plantitas de especies como son: tomillo, orégano, cilantro, hierbabuena y otros. Estas mansiones tenían aproximadamente cinco metros de altura (será por que pensaban en crecer más sus moradores o por azar del destino que las casas se encogieran después de su construcción) pues, contradictoriamente, sus habitantes por lo general eran gente de pequeña estatura. Cabe mencionar también que las paredes de sus habitaciones, tenían un grosor de 1 a 1.5 metros aproximadamente.

¡Cómo te recuerdo Comitán!, por tus casas, moradores, flores; y por esas pequeñas peculiaridades que cada día más se pierden en el libro inmemorable de los recuerdos.

LA CITA
Derechos Reservados. Julio de 2000
D.R. © Bersaín David Hernández Ortega.


Ven,
ven para que veas
la incertidumbre que me has dejado
clavada en la esperanza del mañana.

Ven,
mira estos sueños
ahogados en el mar de la desolación.

Ven,
mira las lágrimas de mis pies desnudos,
ve la angustia que traigo
tras la espalda
y la soledad que llevo
entre los brazos.

Ven,
y llévame contigo.

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