Joomla ServiceBest Web HostingWeb Hosting
Tenemos 36 invitados conectado
Home Año5 2000
Buscar

Boletin 097 4

Expres8

“SI ES ALVARADO, QUE PASE”
Derechos Reservados. Junio de 2000
D.R. © Profr. J. Benito Vera Guerrero

Don José venía siendo algo así como el patriarca de la numerosa familia “Alvarado” que poblaba este pintoresco barrio (de Guadalupe en La Trinitaria). Era el tío o abuelo o algo parecido de todos los Alvarado. Tenía tres hijas solteras.

El “tío José”, de baja estatura, grandes bigotes, algo barrigón, de mirada severa y hablar concluyente; era a quien todos los del barrio acudían en busca de consejo. Muy temprano se levantaba. La tos de fumador le daba cierta personalidad. Los vecinos decían: ahí viene el tío José, y se aprestaban a sus tareas con más esmero. Que diría si los viera de “flojos” ¡holgazanes! ¡Por eso están pobres...!

Se sentía orgulloso de su posición social y más aún, de sus tres hijas solteras, muy codiciadas por los jóvenes del barrio. Muchos eran los pretendientes para casarse con alguna de ellas. Ya bien entrada la tarde, suspendía sus labores, sacaba su cigarro de hoja, daba dos o tres tosidos y doña Anastacia, su esposa, preparaba el café y la “butaca” para que “el tío José” se sentara a saborear la aromática bebida.

Alguna vez, se atrevía un galán a pedir la mano de una de las muchachas, pero para no sufrir un desaire del “tío José”, se dirigía a doña Anastacia. Esta, desde el corredor hablaba a su esposo: ¡José! Es Ernestito que viene a pedir la mano de Angelita. La respuesta lacónica era: ¡si es Alvarado, que pase!


TE ESTARE ESPERANDO

Derechos Reservados. Junio de 2000
D.R. © Don Carlos Siliceo Narváez

Deja que contemple tus divinos ojos,
que otra vez me vea... como aquellas tardes
de la primavera, como aquellas noches
en que te tuviera tan cerca de mi alma
como prisionera de mi corazón.

Quiero acariciarte... adorar tu rostro
contemplar tu pelo y besar tu boca...
creer... que solo eres mía
y olvidar por siempre mi melancolía.

Deja que contemple, tan solo un momento
tu frágil figura, junto al arroyito
cristalino y puro, solitario y bello,
que a veces nos viera y tal vez...
tal vez nos oyera y hasta creyera
nuestros juramentos... que el viento
llevara cual frágiles hojas.

Te estaré esperando las noches de luna,
tendré en cruz los dedos,
para cuando cruce por el firmamento
fugaz aerolito, logre mis deseos...
volver a besarte... volver a poseerte...
y aún cuando después... que venga la muerte.

 

 

 

 

PERSONAJE: MARIO “MOCOSO”

Derechos Reservados. Junio de 2000
D.R. © Lourdes De la Vega

“La pobreza me tira, pero el orgullo me levanta” decía con dignidad el enorme y sensible personaje de Comitán, Mario Yáñez, mejor conocido en su tiempo como “Mario Mocoso”. Un serio problema de sinusitis le provocaba un continuo flujo nasal, pero lo más grave es que periódicamente le trastornaba sus facultades mentales.

 

La mayor parte del tiempo, sin embargo, Mario era un noble y tranquilo personaje, siempre vestido con ropa más chica que su talla y descalzo, pues no había ropa o zapato que le quedara; y con su imponente figura de casi dos metros de alto y su cigarro en la boca, ayudaba a cargar el equipaje de los viajeros que utilizaban el servicio de Autobuses de “la Colón”, cuya terminal se localizaba allá por los años sesentas en el Hotel Delfín, en el Centro Histórico de nuestra ciudad.

 

A muchas personas Mario les causaba temor, pues con su vozarrón solía bromear con amenazas fingidas... pero en realidad, Mario no podía ser más tierno y sensible. Yo lo recuerdo cuando niña se ofrecía ayudarme a cargar mi mochila desde donde me encontraba hasta mi casa. Y no puedo olvidar como cada una de sus zancadas equivalía a tres o cuatro pasos míos, por lo que él a paso lento, me hacía correr para mantenerme a su lado.

 

Mario fue un hombre bueno y se acogió a Doña Chelo Delfín, quien le ayudó desde su niñez , hasta que la muerte logró vencer a ese corpulento hombre que tenía un corazón tan grande como su enorme pecho. Fue necesario armar un féretro especial para amortajarlo y a su sepelio asisitió gran cantidad de gente, llevándole flores y cariño.

 

Por todo ello, hoy recordamos a Mario como el gran personaje que fue.


EL OLVIDO

Derechos Reservados. Junio de 2000
D.R. © J. Eduardo Gómez Moreno

Yo quisiera saber por qué
se les llora a los muertos
si ellos descansan en armoníaExpres9con la tierra y vuelven a
integrarse en la nada
de donde todos salimos a llorar
el dolor de no ser nada.

Por eso el recuerdo de mis muertos
los mastico casi con rabia, al
saber ¡que pronto!, el tiempo
borra el recuerdo de quienes
en su día, amaron, rieron y
lloraron.

Los místicos recuerdos de sus
almas olvidadas, me hacen
sangrar gotas saladas de la
cuenca de mis ojos, que un día
al igual que ellos,
seré olvidado.

DD00919

 
-