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Boletin 094 5

Comuni16

SEIS HERMANOS CON LA MUSICA POR DENTRO
D.R. © María Antonia Carboney de Zebadúa
Comitán, Chiapas. Mayo de 2000.

Ricardo, César, Ramiro, Jaime, Ernesto y Enrique Penagos Rovelo.

Seis hermanos nacidos en el barrio de San Sebastián, dueños todos ellos de una gran sensibilidad, un profundo amor por la música y mucha destreza para ejecutarla a través del teclado de madera: nuestra marimba. De ella emanaron, bajo sus ágiles manos, el inolvidable Vals, el romántico Bolero, el rítmico Danzón, el suave Blues o el Pasodoble, la Marcha y el Foxtrot. Me refiero concretamente al Conjunto Marimbístico de los hermanos Penagos, de tanta relevancia entre nosotros, fundado en 1940, según revelación hecha por don Ernesto, único sobreviviente de esta dinastía musical.

Me acerqué a él con el fin de saber de propia voz la trayectoria de estos músicos y al mismo tiempo para ser conocidos por las nuevas generaciones; que sepan que fueron ellos los que forjaron una época musical ejecutando la marimba. Cinco de ellos se han adelantado ya en el camino de la vida y a don Ernesto le pido haga alguna remembranza sobre el Conjunto.

Me informa que al iniciar la década de los cuarenta lo forman cuatro hermanos, así también el señor Javier Sosa y don Roque Espinosa en el Contrabajo. Más adelante se integra el aún adolescente Enrique como ejecutante en la Batería. Posteriormente –continúa narrando- se incorpora él con este instrumento musical para luego ser el hermano menor el solista del conjunto, con el señor Javier Alfonzo como ejecutante en el Contrabajo. Desde su inicio este grupo fue muy solicitado para amenizar fiestas de cumpleaños, bodas, festivales escolares y de otra índole. LComuni17a forma tan especial –y profesional- de interpretar las melodías, los hacían ser de la preferencia del público. En la feria de San Sebastián, por ejemplo, de ordinario tocaban en el templo y en la plaza de toros donde lucíanse al ejecutar los mejores Pasodobles de ese entonces.

También los enamorados que deseaban llevar una serenata, acudían a los hermanos Penagos que, puntuales y bien preparados, desgranaban las románticas notas al pie del balcón de la novia. La clásica melodía con que iniciaban la ronda era casi siempre “Murcia” de Agustín Lara, sin faltar también “Luna Azul” y otras no menos románticas de Luis Arcaraz o de María Greever. No hubo muchacha que no se embelesara –suspirando amorosa- ante el embrujo de las bellas melodías escogidas de antemano por el joven galán; más si una de ellas era “Para Siempre” que con tanta maestría acompañaba en el Contrabajo don Javier. Bajo la noche estrellada, con luna llena o con nubarrones amenazando lluvia, los músicos cumplían siempre con el compromiso. Me informa don Ernesto que si éste ocurría en tiempo de lluvias, la marimba era protegida por una gran capa de hule, alquilaban un camión de redilas subiéndose los ejecutantes en él y cuando terminaba la lluvia o el aguacero, bajaban los instrumentos sanos y salvos al pie del balcón.

Al fallecer su hermano Ramiro lo suple el Señor Maximiliano Castillo. Años más tarde otro elemento se incorpora al conjunto, Gilberto Penagos, sobrino de ellos y más adelante, otro destacado músico don César Gómez Rivera. En los años cincuenta el conjunto se consolidó con sus interpretaciones de música norteamericana: “Fiesta en las Cuerdas”, “Todo lo que tú eres”, “El Continental”, “El amor es una cosa esplendorosa” y otras muchas que los jóvenes de esa década bailamos en las tertulias dominicales, en los altos del Palacio Municipal, en los bailes organizados por el Club de Leones o los de la feria de agosto.

A propósito, don Ernesto me comenta que en 1953, siendo reina de la feria Virginia Albores Cancino, el hermano de él, Enrique, le compuso un bello Vals que lleva el nombre de ella. Asimismo, un Pasodoble dedicado a la madre del actual Presidente Municipal, Señor Arnulfo Cordero Alfonzo, que cuando celebraban en ese domicilio algún cumpleaños u otra cosa similar, los hermanos Penagos eran siempre contratados para amenizar el festejo.

El apasionamiento de esta familia por la música en ningún instante decayó y así, los hermanos continuaron presentándose en eventos sociales, incluso con otros conjuntos de recién formación, compitiendo entre sí, no como rivales, sino en un mano a mano amistoso. Al paso de los años, el conjunto fue desintegrándose poco a poco, pues ellos se dedicaron a otros oficios. Entre plática y plática me expresa su nostalgia al constatar que no existe grabación alguna del conjunto por no contar en aquel entonces con los elementos técnicos de hoy en día. Todo se lo llevó el viento, dice. Pese a ello, se siente muy satisfecho por lo que lograron en tantos años y de ser él quien tenga ahora bajo su resguardo la marimba que perteneció a los hermanos. Y él, siendo un apasionado por la música, continúa amenizando, junto con otros ejecutantes, amigos suyos, algún festejo cívico o social o alegrando con sus notas en los novenarios que se llevan a cabo en los diferentes templos de la ciudad.

HONOR A QUIEN HONOR MERECE.

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