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Boletin 017 2

Página de la Cronista de Comitán

La Feria de la Pila... Crónica de Doña Lolita Albores

Derechos Reservados
D.R. © Marta Dolores Albores Albores. Febrero de 1997.
Av. Central Dr. Belisario Domínguez Nº 41, Barrio de El Calvario, Comitán, Chiapas, México. C.P. 30000.

Una de las celebraciones más arraigadas en la tradición comiteca...

Febrero... mes de Fiesta en el Barrio de La Pila

Desde el día 2 de febrero, empieza la fiesta religiosa con la entrada de flores por la tarde, en la que participan muchas niñas vestidas de blanco, llevando una cinta azul en la cintura.

El día 3 empieza el novenario de la Virgen de Lourdes, venerada en el templo de San Caralampio y cuya celebración, el día 11, resalta la hermosura de la imagen que representa la aparición en la Gruta de Lourdes, con la pequeña Bernardita hincada a los pies de la sagrada imagen. Con motivo de este novenario, empiezan las misas por las mañanas y los rezos por las tardes, aunque muchas familias acostumbran acudir a orar al templo a diferentes horas del día.

Para el día 10, podemos presenciar la más grande entrada de flores, con gente de todas las rancherías y barrios de Comitán. Todos se reunen en un lugar llamado "El Chumish" (conocido en tojolabal como árbol de la chiche), lugar de donde parte el camino al Río Grande y a la Ranchería Los Riegos. Desde ahí la multitud viene caminando hacia el templo de San Caralampio, con gran alboroto de música de tambores y flautas, enarbolando banderas de diferentes cofradías, hombres a caballo y un sinnúmero de personas llevando flores silvestres o ramas para construir la enramada o jacal en el atrio del templo.

También, son característicos de esta fiesta, los numerosos diablos, muertes y gigantes enmascarados; aunque últimamente se ha dado a esta tradición una forma de carnaval, pues ahora los disfraces son de muchas formas, representando cuadros de la Pasión de Cristo, personajes políticos, hombres vestidos de mujer o mujeres vestidas de hombre.

A pesar de estos cambios en los disfraces, la Entrada de Flores de San Caralampio sigue llevándose a cabo año con año, con mayor alegría.

Frente al pintoresco templo, bailan los diablos y las muertes al compás de los tambores y flautas. El significado de este baile es que tanto la muerte como los diablos están bajo el poder de Dios y, por esto, en las fiestas religiosas aparcen rindiendo culto a un Ser más poderoso que ellos.

Anteriormente, todas las personas que iban a la entrada de flores, después de dejar su ofrenda, pasaban a la Sacristía del templo, donde se les obsequiaba el tradicional refresco de temperante.

En el templo se ven numerosas ramas de hinojo, que los devotos de San Caralampio pasan por las manos y cuerpo de la santa imagen y las guardan para curarse de males durante todo el año, al igual que pedazos de velas y veladoras que se encienden en caso de vientos o tempestades.

El día 12 empieza el novenario y los puestos en la plaza, con venta de antojitos, curtidos, mistelas y las famosas cenas en los puestos de las "Juchas", con sus insustituibles garnachas y pollo entomatado.

Fue en esta feria, en el año 1948, cuando por primera vez llegaron a Comitán los juegos mecánicos. También por el año de 1950, empezamos a oir los mariachis, pues anteriormente llegaba de Acala la Banda de música de viento, que entraba tocando por la calle de la entrada al Barrio de la Cruz Grande, hasta llegar a la plazuela de la Pila.

La feria ha cambiado, pero muchos recordamos los juegos de lotería, argollas, chingolingo, tiro al blanco... y, las atracciones, como la Mujer Araña, que quedó así por "desobedecer a su madre", segun gritos de los anunciantes, los enanos bufos con chistes malcriados, la domadora de serpientes, las ruletas de cinco centavos y los alegres versos de la lotería:

"Dos corazones heridos, puestos en una balanza, el uno pide justicia y el otro venganza, un corazón malherido, sólo con llorar descansa"... ¡ El Corazón! Y el alegre grito: "¡Lotería!, aquí salió, es buena y se la llevó".

Las marimbas tocaban bajo el jacal del atrio del templo y la gente, sin distinción de clases, se sentaba en las gradas del mismo a esperar la entrada de velas y flores, a platicar, oir música y comer curtidos o antojitos.

Las calles de la bajada, llenas de vendimias con frutas, las cocinas oliendo a ponches y enchiladas, la gente apretujada en la plaza dando vueltas, para admirar los juegos y ventas, la hermosa pila contribuyendo al ruido con el arruyo de sus chorros de agua, donde se lavaban las manos endulzadas por los nuégados y chimbos, los repiques y cohetes de luces...

Todo esto llenaba de alegría a Comitán, en las épocas en que se gozaba a plenitud de estas ferias.

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