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Home Año4 1999 Boletin 085
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Boletin 085 2

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HACIA UNA CULTURA DE PAZ Derechos Reservados. Diciembre 1999
D.R. © Xavier González Alonso.

CONTENIDO

 

Es una buena costumbre el aprovechar el fin de un año y el inicio del siguiente para hacer una lista de buenos propósitos, con el objeto de renovar nuestros compromisos personales con el año nuevo... Pero nunca habíamos tenido la ocasión de hacer un compromiso de este tipo con un siglo nuevo y menos con un milenio que comienza. Por ello, creo que esta vez debemos dedicar un momento adicional a la reflexión sobre nuestros propósitos para el año 2000.

Podemos partir del hecho de que nunca habíamos sido tantos seres humanos sobre la tierra... hemos superado los seis mil millones de habitantes. Pero lejos de aprovechar nuestra enorme capacidad y diversidad para hacer un mundo mejor, ahora como en las épocas más difíciles de la humanidad, presenciamos hechos de violencia, abusos y falta de tolerancia, que conducen a la guerra. En efecto, en los últimos siete años el mundo ha sido testigo de más de 70, -sí, setenta-, guerras, que solamente nos han dejado muerte, destrucción, desarraigo y miseria.

Y lo más increíble de todo esto, es que la semilla de la violencia y el abuso se siembra en casa, no se controla en la escuela y se promueve a través de los medios de comunicación en forma masiva. Así, vemos como son los amorosos padres los que alientan a sus hijos a “jugar” a la guerra con regalos en forma de pistolas, espadas y toda suerte de aparatos de combate. Los juegos y los programas “de moda” están en su mayoría relacionados con la guerra y a nadie asombra que entre hermanos los niños jueguen a “matarse”. En las escuelas no vemos un esfuerzo formal por incluir en el proceso educativo una cultura de paz; y así como se hace tanto énfasis en una cultura para el cuidado del medio ambiente, en una cultura para la equidad de género, es imprescindible un trabajo decidido hacia la construcción de esa cultura de paz tan necesaria en nuestros días. Por su parte, los medios de comunicación deberían estar más comprometidos con esa cultura de paz, pero eso no es negocio. Usted haga nada más la cuenta de la cantidad de programas que exaltan la violencia, desde las caricaturas, hasta las películas y noticias.

Por todo esto, sugerimos respetuosamente que entre nuestros propósitos de año-siglo-milenio nuevo incluyamos nuestro compromiso para la construcción de una cultura de paz en nuestra comunidad. Empezando por nuestra propia casa y siguiendo en la escuela, en el trabajo y en la convivencia cotidiana con toda la gente que nos rodea.

Como un criterio de referencia en este sentido, el año 2000 ha sido proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas como “Año Internacional de la Cultura de Paz”. Asimismo, un grupo de Premios Nobel de la Paz, han creado el Manifiesto 2000 (que se incluye en este boletín), y que nos permite formalizar el compromiso con la cultura de paz y la no violencia. Le invitamos a suscribir este Manifiesto y cultivar la paz como una forma de vida. Solamente así podremos aspirar a un mundo mejor para nosotros mismos y las futuras generaciones. 

 

 

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MANIFIESTO 2000:CULTIVEMOS LA PAZ
Derechos Reservados. Dic. de 1999
D.R. © Asamblea General de la ONU

CONTENIDO

Únase al movimiento internacional para la cultura de paz y la no violencia.

Porque el año 2000 debe ser un nuevo comienzo para todos nosotros. Juntos podemos transformar la cultura de guerra y de violencia en una cultura de paz y de no violencia.

Porque esta evolución exige la participación de cada uno de nosotros y ofrece a los jóvenes y a las generaciones futuras valores que les ayuden a forjar un mundo más justo, más solidario, más libre, digno y armonioso y con mejor prosperidad para todos.

Porque la cultura de paz hace posible el desarrollo duradero, la protección del medio ambiente y la satisfacción personal de cada ser humano.

Porque soy consciente de mi parte de responsabilidad ante el futuro de la humanidad, especialmente para los niños de hoy y de mañana.

Por todo esto, ME COMPROMETO EN MI VIDA COTIDIANA, EN MI FAMILIA, MI TRABAJO, MI COMUNIDAD, MI PAÍS Y MI REGION A:

Respetar todas las vidas

Rechazar la violencia.

Liberar mi generosidad.

Escuchar para comprenderse.

Preservar el planeta

Reinventar la solidaridad

. Contribuir al desarrollo de mi comunidad, propiciando la plena participación de las mujeres y el respeto de los principios democráticos, con el fin de crear juntos nuevas formas de solidaridad.. Promover un consumo responsable y un modo de desarrollo que tenga en cuenta la importancia de todas las formas de vida y el equilibrio de los recursos naturales del planeta. Defender la libertad de expresión y la diversidad cultural, privilegiando siempre la escucha y el diálogo, sin ceder al fanatismo ni a la maledicencia y el rechazo del prójimo. Compartir mi tiempo y mis recursos materiales, cultivando la generosidad a fin de terminar con la exclusión, la injusticia y la opresión política y económica. Practicar la no violencia activa, rechazando la violencia en TODAS sus formas: física, sexual, psicológica, económica y social, en particular hacia los más débiles y vulnerables, como los niños y los adolescentes.. Respetar la vida y la dignidad de cada persona, sin discriminación ni prejuicios.

Ver forma para participar en el Manifiesto en Pág. 6. >>>

CONTENIDO

 
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