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Home Año4 1999 Boletin 077
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Boletin 077 4

Comuni9

Avances de la Asociación de Comitecos Discapacitados. D.R. © Alejandro López López.
Comitán, Chiapas, Agosto de 1999

Dejando por el momento, lo que es el reglamento vigente en el Estado de Chiapas; quiero retomar algo de lo que ha estado realizando la Asociación de Comitecos Discapacitados.

Es grande la importancia que tiene el conocer sobre cosas diferentes o nuevas en este caso, ya que es la primera vez que en Comitán en Feria de Agosto, en honor a Santo Domingo de Guzmán, se presenta una exposición de y para los discapacitados. En esta ocasión, se dio a conocer todo lo referente a ortopedia y órtesis, a través del compañero discapacitado, Protesista y Ortesista Marco Antonio Gordillo, quien estuvo respondiendo y explicando al público interesado toda clase de aclaraciones referentes a este interesante tema, como son: prótesis, piernas, brazos, dedos (postizos), órtesis, aparatos que ayudan al manejo de los miembros del cuerpo humano, que son por ejemplo: corsés, férulas, aparatos cortos y largos, entre otros.

También se dio a conocer al público la importancia que tiene la escritura y lectura Braille (lectura para invidentes), donde se dieron a conocer todos los instrumentos que utiliza una persona invidente, incluyendo una máquina de escribir con el teclado en Braille y que escribe con letra normal, haciendo demostraciones el compañero Gerardo de Jesús Hernández Morales.

También se estuvo exhibiendo y regalando al público que lo solicitara, una plegaria que fue escrita por una persona con parálisis cerebral, que en lo personal me pareció que contiene mucho para compartir en cada palabra escrita en esas líneas y dice así:

Acéptame como soy en razón de justicia y no de piedad.

Libérame de la ignorancia y de la dependencia, por tu deber de ciudadano.

Transfórmame en un ser útil por que no quiero vivir de limosnas.

Pon en mis labios la luz de una sonrisa y no la risa del triste miedo.

Ayúdame para no ser una carga para mis padres logrando mi reintegración a la sociedad.Comuni10

Reflexiona, mi comienzo fue igual que el tuyo. Sabe que las ilusiones que acompañaron mi nacer fueron las mismas que soñaron tus padres.

Despierta con tu afecto mi fuerza contra la agresividad que avasalla.

Mírame... Soy humano como tú.

 

TETÉ, (LA NIÑA GRANDOTA)
D.R. © Profr. Raúl Espinosa Mijangos
Comitán, Chiapas. Agosto 1999

Siempre hablamos de la edad como si fuera requisito indispensable para ser feliz.

Decimos “Juventud Divino Tesoro”, hablamos de la edad de la “Inocencia”, hablamos de la “Tercera edad”, nos atrevemos a blaComuni11sfemar refiriéndonos a alguien diciendo; “Ya está en edad de merecer”. O también aseveramos; “No tiene la edad para... hacer tal o cual cosa”.

En fin, la edad ha cobrado vital importancia en nuestra vida, tanto, que a veces preferimos cambiarnos la edad. Las mujeres quitándose años y los hombres poniéndonos los que ellas se quitan.

Pero, ¿Qué sucede cuando alguien es anacrónico? (Sí escribí bien; en el diccionario de la lengua española dice: Anacronismo, error de fecha); y, al hablar de esto, me refiero a cuando alguien vive con la fecha errada, ya sea por gusto, porque el destino así lo quiso o el paso del tiempo no cambió el modo de ser y de comportarse de las personas, guardaron su “Genio y Figura” para siempre...

...O se quedaron atrapados en la niñez, tal y como le paso al personaje de quién hablaré.

“Teté” (María Esther Fuentes Utrilla), es una mujer de 60 años aproximadamente; pero en ella, los años no han pasado. Es una mujer especial de carácter alegre, jovial. Siempre dispuesta a regalar una sonrisa, ella es como una niña, si como una niña grandota. A la que hay que mimar, o a la que hay que brindar alegría y felicidad.

Teté es feliz recorriendo nuestro pueblo, visitando a sus hermanos o a sus amigos, aprendiendo a ser útil, aprendiendo a subsistir. A ella la encuentra usted vendiendo pastelitos, mismos que le sirven para mantenerse ocupada, ya que sus hermanos y familiares, son quienes velan por ella.

Teté vive con ilusiones, ella dice que muy pronto habrá de casarse, que se comprará un hermoso vestido y que su príncipe azul la llevará a recorrer el mundo.

Teté nos enseña, que la felicidad no está en la edad ni en la fortuna, porque el simple y maravilloso hecho de vivir, es la mayor riqueza que se puede tener.

Respetuosamente.

Raúl Espinosa Mijangos.

 

 

 

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