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Boletin 075 5

Comuni14

Una Aventura en la Selva Lacandona
D.R. © Dr. José Eduardo Gómez Moreno
Comitán, Chiapas, Julio de 1999

Estamos en la entrada hacia la llamada Selva Lacandona, en el entronque del Parque Nacional de los Lagos de Montebello, la carretera esta asfaltada, llevará los avances de nuestros tiempos o el exterminio de estos bellos paisajes.

Para iniciar el camino vamos encontrando cadáveres de árboles en pie, dComuni15estrucción hecha por el fuego de incendios pasados, la Naturaleza lucha por renovar lo perdido, continuamos nuestro camino, pasamos algunos lagos, grandes extensiones han sido taladas para la agricultura, las tierras selváticas no son propicias para esto, los treinta o cuarenta centímetros de humus que la naturaleza construyó a través de miles de años, es lavado por las lluvias torrenciales que caen, dejando estériles estos lugares.

En algunas hectáreas sembradas de pasto deambulan reses famélicas, tampoco la ganadería es propicia en esta zona, a los lados de la carretera surgen poblaciones, niños con la mirada sin brillo nos ven pasar, todavía quedan algunas manchas de selva tupida pasamos algunos arroyos con la presencia de contaminantes en sus aguas, latas de cerveza y refresco, bolsas, envases de fertilizantes, espuma de jabones detergentes, lo mismo pasa en los antes caudalosos ríos; por ejemplo, en el Río Dolores, sus márgenes casi en su totalidad ya no tienen sombras de árboles pues han sido talados.

Antes se dificultaba llegar a sus orillas por la vegetación, ahora bajo los inclementes rayos solares tiene uno que cuidarse de no pisar heces fecales de humanos. Los indígenas con la mirada de desesperanza nos curiosean al pasar, en las poblaciones, en el centro en pequeñas plazas se comercia todo tipo de aparatos eléctricos, estamos entrando en el corazón de la selva, no hemos visto como antaño, cuando no había carretera, tucanes, guacamayas, uno que otro pájaro que ha podido sobrevivir dentro de la destrucción de su hábitat, vuela de un arbusto a otro, algunas especies que antes no existían en esta zona se observan en cantidades abundantes, zanates, zopilotes.

Continuamos nuestro camino, llegamos al Río Jabalí. Por las condiciones del terreno este caudaloso río todavía tiene una vegetación exuberante en algunas partes, su belleza es increíble; forma pequeñas cascadas y playas enormes en sus márgenes, sus aguas de un color azul cristalino, permiten observar grandes peces.

Después de absorber la energía y la paz que dan estos exóticos lugares, continuamos. Por doquier encontramos caminos de terracería que llevan a lo profundo de la selva donde existen pequeñas poblaciones, pasamos Amparo Agua Tinta, aquí pasa un río bastante grande con aguas de un azul obscuro, llegamos a Maravilla Tenejapa. En el centro de la población, bajo un torrencial calor, tres indígenas vestidos con sus ropas étnicas, se encuentran sentados tocando un arpa rústica, un violín y una guitarra; su música es nostálgica, los rayos solares son implacables, pero ellos con la mirada distante no les importa, continúan tocando.

El camino es más escabroso, vamos arribando a Flor de Café; población de unos mil habitantes, todo a su alrededor ha sido talado y quemado parece una isla desértica, dentro de la vegetación, nos detenemos a la vera de un arroyo igual de desmontado, camino unos pasos me alejo de mis compañeros de viaje, empiezo a llorar por los indígenas, por mí, por las generaciones del futuro que quizás ya no conocerán esta selva, porque quizás ya no tenga salvación, por la flora y fauna, por los miles de plantas medicinales que están desapareciendo y no han sido estudiadas para el bienestar de los humanos.

Pero quien soy yo para querer salvar a la Selva Lacandona, simplemente nadie. Emprendemos el retorno.

 

“De poeta y loco... todos tenemos un poco” nos dice el Profr. Fernando Avendaño y continúa: “en busca de valores y de gente que dedique su tiempo a escribir sus pensamientos o sentimientos poéticos y los quiera compartir a través del Boletín ImaginARTE a Comitán, les presento al Profr. Romeo Alfonso Grajales López”.

ERES SELVA VIRGEN

Eres selva virgen,

tu cabello alborotado y salvaje

se mueve cual maleza tupida

de bosque inexpugnable.

Camino despacio y cauteloso por tu rostro;

y encuentro ese par de ojos felinos como fieras

amenazantes, que después se vuelven

tiernos cachorros cuando quieres amarme.

De pronto encuentro tu boca

Cual caverna húmeda y tibia,

perfumada y suave, en la cual

se escucha el eco de tus palabras

al decirme ...te quiero.

Al continuar con esta loca aventura

me encuentro con las colinas de tus senos;

volcanes en erupción, palpitantes, ardientes

En un fuego al que no puedo escapar.

Súbitamente me encuentro navegando

a la deriva, por un hermoso río de aguas tibias;

que se mueven provocativamente

como tus caderas, a las que acaricio

sin más remedio.

Eres selva virgen, la que no me deja

vivir en ella; a la que no le interesa

ser explorada, ni vivir atada

o perder su salvaje libertad

 

DD00919

 
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