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Home Año4 1999 Boletin 074
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Boletin 074 5

hoja5.13

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AÑORANZAS II
D.R. © Dr. José Eduardo Gómez Moreno
Comitán, Chiapas, Julio de 1999

El reloj público del Parque Central, marcaba las 9.30 A.M, en la banca de costumbre se encontraban platicando don Javier y don Carlos...

Sí Javier las cosas han cambiado demasiado, todos los productos tienen precios por las nubes, no hay trabajo, muchos jóvenes están de vagos o tienen que emigrar en busca de empleos.

Sí Carlos, es demasiado preocupante, la sobrepoblación, no hay fuentes de trabajo, aunque según los medios de comunicación todo va en ascenso, pero lo que sí es cierto es que el pueblo cada vez esta más jodido.

Mirá Javier, quién está llegando. (Los saludos son cordiales).

¡Qué milagro Eduardo! Hasta que te acordaste de nosotros.

No se crean, lo que pasa es que mi salud no está tan bien como quisiera, pero siempre me acuerdo de ustedes. ¿En qué estaban, cuando llegué?.

Simplemente comentábamos lo difícil que se está poniendo la vida, le decía a Javier sobre la falta de empleos. Antes, por 1940, Comitán era autosuficiente, teníamos de todo, ¿por qué no platicamos de esos tiempos?.

Claro que sí Carlos, no es que los tiempos pasados hayan sido mejores, pero la verdad, tienes razón, en cuanto que aquí se producía de todo, les hablaré de lo que recuerdo: cada barrio era especialista en algún producto, como zapatero les puedo decir que se hacia calzado de calidad, se le daba empleo a mucha gente, el calzado comiteco era famoso, surtíamos a varias partes del Estado; en las fincas cafetaleras vendíamos zapato minero y de campo, la demanda era alta, los curtidores de pieles tenían bastante trabajo, hacíamos todo tipo de zapato desde los más finos, hasta los de labor, sobre medida.

En los telares del Barrio de La Lana se producía telas, cobijas y manteles de muy buena calidad; ellos también exportaban sus productos a varias ciudades; los carpinteros eran buenos en sus trabajos, había ebanistas reconocidos, utilizaban maderas que cortaban cuando había luna llena, esto hacía que las puertas, ventanas, mesas y sillas duraran, no se apolillaban fácilmente como las actuales. Como consumíamos lo que el pueblo producía se formaba una cadena, dando empleo y trabajo a otros, los herreros hacían chapas, candados, aldabas, es decir, todo lo que se necesitaba para la seguridad de las casas.

Así es Eduardo, si te acordás, aquí se producía el famoso comiteco, se vendía inclusive fuera del Estado, esa industria daba trabajo a mucha gente; los pulqueros, con su característica forma de transportarlo, con barriles en burros formaban caravanas para llevarlo a las fábricas; ¡qué pan se hacía en las panaderías! simplemente exquisito, se vendía a todos los alrededores del pueblo, pues aquí se venían a surtir. Estas panaderas eran muy capaces, producían semitas, chujas, rosquillas, salvadillo compuesto, pan de yema, pan francés, el exquisito dulce llamado turrón; en fin, de todo.

Los albañiles eran buenos maestros de obra, hacían las casas de bajarec con paredes altas, los materiales que se usaban daban a las casas una frescura especial, les daban trabajo también a los que hacían los ladrillos y tejas, ellos también transportaban sus productos en burros, se manejaba puro material de la región.

Sí amigos, -interviene don Javier-, pero no se olviden de las otras pequeñas industrias que había; por ejemplo, la producción de dulces típicos cuchitos, turuletes, aztecas, dulces de coco, borrachitos, quiebramuelas, temperante, rompope, eran algunos de los dulces que producían; también las fabricas de velas y veladoras, los comercios tenían de todo lo necesario para complementar lo que uno necesitara.

Don Carlos les dice:

Se olvidan de las talabarterías que producían desde un fuete, hasta sillas de montar de muy buena calidad; inclusive venían de otras ciudades a comprar. Aquí también hubo fabricas de refrescos de muy buena calidad, fueron famosos estos refrescos en toda la región: también había fábricas de mosaico y acabados para las casas. La imprenta de Don Ramiro Ruiz, así como otras que hacían todo tipo de impresiones, buenas sastrerías, se producían sombreros, petates con materiales de la región; en fin, como dijimos al principio, Comitán era autosuficiente, pero todo por desgracia ha cambiado.

La plática fue amena. Los tres ancianos, se despidieron con un apretón de manos y emprendieron su dificultoso caminar apoyados en sus bastones, rumbo a sus hogares. 

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