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Home Año4 1999 Boletin 074
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Boletin 074 2

hoja2.5

¡AGUAS CON EL AGUA!: MANOS A LA OBRA
Derechos Reservados. Julio de 1999
D.R. © Xavier González Alonso.

CONTENIDO

Dando continuidad práctica al planteamiento que hicimos recientemente en esta misma columna, proponemos esta vez una metodología que dentro de muy poco tiempo estará al alcance de toda la ciudadanía comiteca, para contribuir a aliviar en parte el problema de abastecimiento de agua potable en nuestra ciudad.

Como ya hemos dicho, si bien sabemos que la escasez de agua potable será uno de los principales dilemas del nuevo siglo, en Comitán esta situación es una realidad cotidiana. En la actualidad, los esfuerzos del Organismo Público que administra el agua en el Municipio (COAPAM), tienen un importante fundamento técnico y una visión amplia para la planeación y administración del servicio de abastecimiento de agua. En este contexto, se ha implantado una estrategia de operación que incluye el mantenimiento los fines de semana y el “tandeo” o distribución programada a lo largo de la semana para las diferentes zonas de la ciudad.

Sin embargo, la experiencia nos indica que para que esta estrategia tenga el efecto deseado se necesita que la población tenga la capacidad de almacenar el agua que se le provee dos o tres veces por semana. Al mismo tiempo, sabemos que una gran proporción de las casas habitación de Comitán –incluyendo las del Centro Histórico- carecen de este tipo de depósitos para almacenamiento de agua y que la construcción de una cisterna o de un tanque de almacenamiento rebasa las posibilidades económicas de la mayoría de nuestros conciudadanos y conciudadanas.

Por todo esto es que, aprovechando la amplia experiencia del mi buen amigo y compañero en ACNUR, el Ing. Daladier Anzueto en la dirección y construcción de obras en el medio rural y con un claro sentido de protección del ambiente y de la economía familiar, estamos proponiendo una metodología que constituye una solución probada para el almacenamiento de agua potable en nuestro medio urbano.

El éxito que pronosticamos para esta solución, que consiste en la autoconstrucción de un tanque de almacenamiento de 643 litros -equivalente al consumo de agua de una familia promedio por media semana-, se basa en su bajo costo y la sencillez para construirlo. En fecha próxima distribuiremos gratuitamente una pequeña guía en donde, se detallan los conceptos, los materiales necesarios y el procedimiento para apoyar la autoconstrucción de estos tanques de almacenamiento familiares. Asimismo en breve iniciaremos, con el apoyo de Vecinos en Solidaridad, de COAPAM y de algunas empresas patrocinadoras, una serie de sesiones demostrativas que nos permitirán mostrar la facilidad de autoconstruir un tanque de almacenamiento de este tipo.

Finalmente, quiero expresar que con esta propuesta, pretendemos hacer una contribución sencilla pero concreta de la sociedad civil al pueblo de Comitán, complementando el esfuerzo de planeación y reorganización que el Comité de Agua Potable Municipal (COAPAM) está realizando. 

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VICISITUDES DE UNA MANO...
CONTRIBUCION A VARIACIONES SOBRE UN MISMO TEMA
D.R. © Xavier González A. Julio de 1999
Déjenme contarles, -porque esto tiene que quedar registrado en la historia de este boletín-, que en días pasados el maestro Oscar Bonifaz se fracturó una mano en lamentable accidente.

Aparte de nuestra inmediata preocupación por la salud del maestro, al saber que se había roto la mano derecha (que es con la que escribe), nuestra siguiente obligada pregunta fue: ¿y ahora cómo va a escribir el tachilgüil?... Afortunadamente, como usted ya habrá visto en la portada de este boletín, tanto maestro como tachilgüil siguen vivos.

Pero la historia no termina ahí, pues la tragedia se envolvió inevitablemente con el ingenioso humor del escritor y, así, al irlo a visitar a su casa, Ana Karina y un servidor nos enteramos de un montón de anécdotas, algunas de las cuales queremos dejar consignadas aquí.

En primer lugar, al recibirnos el maestro nos contó la versión número 645 de lo sucedido, haciéndonos notar que “como es muy fiero contar siempre lo mismo cuando lo van a visitar a uno después de un accidente, cada vez le cambio algo”. Así, en esta versión nos enteramos que en su ranchito cercano a los Lagos de Montebello, estaba el maestro solo con un ayudante de 13 años, cuando decidió subirse a una escalera para arreglar una lámpara. La escalera hechiza a la usanza de rancho fue sujetada por el joven ayudante; sin embargo, al soltarla éste durante la compostura, la escalera resbaló en el piso de mosaico, llevando lámpara, maestro y utensilios encontrados en el camino, a estrellarse contra una barra de madera de la cocina, que se partió en dos al igual que la mano derecha del escritor. Nadie sabe como no se rompió también la cabeza y la espalda del improvisado Icaro comiteco, pero el caso es que sin mayor ayuda que su deseo de regresar a Comitán, se vino manejando su propio auto, por cierto de transmisión normal, hasta el Hospital General, en donde –con agradecimiento el mismo menciona– fue atendido de manera pronta y atenta.

Supimos, de buena fuente, que estando Don Oscar inmerso en los humos de la anestesia y hablando de “tapetes de flores apretadas”, llegaron a visitarle dos amigos cercanos... uno “bien bolo” y el otro hablando inglés. Así que la discusión entre el anestesiado, el bolo y el extranjero quedó solamente registrada por lo simpático de la situación y no por su contenido. Sabemos, finalmente, que la versión corta de esta historia es que la fractura provino de “hacerle así” (y el maestro pone el dedo índice de la mano lastimada y todavía enyesada, en el hueco de la mano sana) a los de un “partido” que “no gana pero cómo friega“.

Sirva este relato para que el maestrOscar pueda decir cuando le pregunten por enésima vez “¿y qué le pasó en su mano?” ... “Léanlo en el boletín ImaginARTE número 74”. 

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