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Home Año4 1999 Boletin 073
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Boletin 073 3

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El Seguro Social
Derechos Reservados. Junio de 1999.
D.R. © Marta Dolores Albores Albores.

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El Seguro Social, se crea en México en el año de 1944 y empieza a funcionar en 1945. Sin embargo, a Comitán llega hasta el día 18 de agosto de 1962, instalándose en una casa adaptada para el servicio, ubicada en la 2ª Calle Norte Oriente.

Originalmente, el Jefe de los servicios o de la Unidad era el Dr. Alfredo Poo Zepeda, el administrador el Sr. Eduardo Guillén Galindo, como enfermera la Sra. Estela Guillén Barrios, el chofer era el Sr. Moctezuma Cancino Vera y el oficial de intendencia el Sr. César Gómez Rivera. Ahí se atendían urgencias, medicina familiar y hospitalización. La auxiliar de clínica era María Antonieta Domínguez Gordillo; de los análisis de laboratorio y los rayos X , era encargado el Dr. Ricardo García Córdova y, como médico dentista, el Dr. Arnulfo Domínguez Mandujano.

En el año de 1972 se instala la Unidad Clínica Hospital (tipo 3) No. 18, ubicada sobre el boulevard de la carretera internacional, siendo el primer encargado de esta unidad, el Dr. Julio César Ramírez Lara. Bajo la administración del Sr. Alfredo Estrada Santiago, se aumenta el personal y los servicios de enfermería se empiezan a ofrecer las 24 horas. A partir de entonces se contaba con medicina preventiva, médico familiar y dos pasantes en medicina, haciendo un total de 28 las personas que laboraban en diferentes actividades.

Actualmente los servicios se han extendido mucho, se cuenta con Laboratorio de Rayos X. Esta unidad trabaja con ayuda del Hospital Clínica de Tuxtla Gutiérrez y la Clínica de San Cristóbal de Las Casas. Existe un puesto administrativo en Nuevo. San Juan Chamula, municipio de Trinitaria, que se instaló para prestar servicios a los trabajadores de la Compañía de Caminos ICA, y actualmente cuenta con varias clínicas de campo. 

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TAUROMAQUIA COMITECA
Derechos Reservados. Junio de 1999.
D.R. © Profr. Carlos Nájera.
No les espante señores lectores, que no narraré la corrida de toros desde el interior de la plaza, pues creo que es más divertido platicar de toros desde la barrera.

El cerro de la pileta (actualmente casa del Ing. Tovar), sitio exacto para observar a lo lejos, pero muy a lo lejos a un animalito pequeño que le decían toro, el cual era toreado por otro pequeño hombrecito que dicen era un torero. El cartel era de lujo, pues alrededor de dicho cerro se observaban vistosos árboles con una policromía de camisas de colores de sus ocupantes. Habían otros lugares más cercanos para observar el espectáculo, pero eran mas peligrosos, pues se tenía que burlar a la vigilancia, mejor conocida como los “cuicos”.

Una vez burlada dicha vigilancia, se colocaba el ojo que mejor se acomodara en los “shubiques” (ojo de la madera) o rendijas de los entablados, unos se divertían con la corrida y otros, observando detenidamente la parte de arriba, se dedicaban a mirar a las bellas damitas, quienes rara vez se percataban de los ojos sigilosos que les admiraban.

Unos pagaban para ver directamente la corrida $1.00 sol y $1.50 sombra. Pero muchos no pagaban nada y gozaban de mejor espectáculo: mirar piernas y dos corridas a la vez. La primera por los gendarmes que vigilaban y la segunda la de los toros. La vigilancia era tan estricta, que dentro de la plaza había de 100 a 150 personas y fuera de ella estaban como 500.

El problema más grande para el público asistente era cuando la corrida empezaba más tarde de la hora anunciada, así que ni los de sol, ni los de sombra; y mucho menos los del cerro, terminaban de ver esa hermosa corrida.

Colibrí. 

 

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