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Home Año4 1999 Boletin 072
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Boletin 072 2

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NO ES CUMPLIR POR CUMPLIR...
Derechos Reservados
D.R. © Xavier González Alonso. Junio de 1999

Recuerdo una de las frases del curso de relaciones humanas que impartía mi mamá en el Banco Nacional por los años 50 y que más me llamó la atención desde niño: “Que tu trabajo sea tu juguete“.

Para mí, el sentido de esta frase, que se dejaba a acompañar de todo un cúmulo de conceptos teóricos era simplemente: “Trata de gozar lo que haces... Trata de hacer todo con intensidad... Hazte uno con tu trabajo” y, consecuentemente, “aparte de sentir la satisfacción de hacer bien las cosas, la vida será más agradable para ti“.

Y desde mi “trabajo” en el jardín de niños, que todavía recuerdo con gran cariño, hasta este boletín que hoy cobra vida, esa frase y estas ideas me han funcionado bastante bien.

Así, todo el equipo de ImaginARTE puede hoy compartir con satisfacción el trabajo editorial de tres años completos, en el que nos hemos divertido verdaderamente conjuntando esfuerzos, compartiendo experiencias y, sobre todo, aprendiendo muchísimo de la gente que sabe sobre Comitán y que, con gran amor para esta tierra, expresa sus conocimientos y sus sentimientos a través de este boletín.

Tenemos la gran satisfacción de que, al cumplir tres años, hemos logrado conjuntar en esta modesta publicación una de las colecciones más grandes de artículos sobre Comitán y la Región. Se trata de más de 500 artículos, muchos de ellos ilustrados, y que abarcan desde la Crónica Histórica y Tradicional, hasta el Humorismo Comiteco, pasando por reportajes sobre temas empresariales, culturales, turísticos, de reflexión, poemas, cartas, cuentos, leyendas y hasta recetas de cocina; así como fotos, dibujos y caricaturas.

La gente que aquí escribe, usted la conoce, es su vecina, su doctor, su maestro o su taxista... Y, además, es gente que tiene algo en común: un profundo respeto y cariño por esta tierra y que tiene el gusto de expresarse con sinceridad y de manera constructiva. Y, como saben, ni pagamos ni nos pagan por hacer esto... Todos, simplemente, lo hacemos por diversión. Por eso, en este boletín usted no encuentra ni grilla ni boberas, ni comerciales pagados ni temas de enciclopedia para rellenar. Cada artículo está pensado y, generalmente tenemos que diferir algunas aportaciones, porque se nos llena el tiempo y el espacio.

Finalmente, pues, tenemos que confesar que el boletín ImaginARTE a Comitán es nuestro juguete, en el mejor sentido; y también lo es para mucha gente que nos ayuda y para la que nos favorece con su lectura, con su atención y sus comentarios. Para todos ustedes, nuestro respeto y nuestro más profundo agradecimiento, a lo que aunamos el firme propósito de que seguiremos tratando de comunicarnos desde aquí, imaginando siempre al Comitán que queremos recobrar para nuestros hijos e hijas.

EL HOMBRE QUE PERDIO EL CHILE
Derechos Reservados
D.R. © Lupita Alfonzo. Junio de 1999

Mi compadre Eliecer, -don Cheché, le decían- venía de camino en su caballo allá por Ocosingo. Se paró a descansar un ratito frente a una casita en donde vendían quesos de bola.

-¿Cuánto cuestan? Preguntó.

- Seis reales, dijo la señora.

Setenta y cinco centavos, pensó mi compadre. Si compro diez y allá en Comitán los vendo a peso, voy a salir ganando $2.50, doce reales, como quien dice.

-¿Es lo menos en lo que los deja?, porque no me voy a llevar sólo uno.

- Sí –le dijo la dueña-. Son muy buenos, son de los mejores que hay por acá.

- Bueno pué -dijo Cheché–. Demes’té diez.

Fue despachado y de nuevo emprendió su camino a Comitán.

II

Llegó a Comitán y le dijo a su señora:

-Ya vine, mirá, compré cuando pasé por Ocosingo, estos quesos, ¡ve que galanotes!, los compré a seis reales cada uno, y pienso venderlos a peso o sea ocho reales.

-¿Cómo lo ves?. Dijo.

-Está bueno, algo es algo que se gane.

III

A la mañana siguiente el compadre muy diligente sacó una mesita afuera de la puerta de calle de su casa y en el palito de una escoba acomodó unos periódicos hechos tiritas para espantar a las moscas y que no se pararan en los quesos. Mosqueritos dijo que les llamaban.

Y así pasaron uno, dos, tres, cuatro días... y los quesos no se vendían.

Se empezaron a atutimar.

-¡Enchílalos!- dijo la comadre, si no se van a agusanar.

Presto fue el compadre al mercado y compró: chile seco, sal colorada y naranjas agrias.

Tostó el chile, lo molió en su piedra, puso la sal y también la molió, bajó todo del metate con el jugo de la naranjas agrias y en ese juguito revolcó los quesos que se miraban flamantes con el nuevo aderezo.

IV

Pasaron uno, dos, tres, cuatro días...y los quesos no se vendían ... hasta que un día pasó un buen hombre y le preguntó a don Cheché.
-¿A cómo das’té sus quesos don Cheché?.
-A peso- dijo. -Son de Ocosingo y ya están bien enchiladitos para que no se echen a perder.-
- Si me los das’té en setenta y cinco centavos se los compro todos.
Lo quedó pensando el compadre.
- Bueno- dijo –lléveselos’té, así sólo salgo perdiendo el chile.


DD00919

 
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