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Home Año3 1999 Boletin 066
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Boletin 066 3

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LOS PRIMEROS MOLINOS DE NIXTAMAL
Derechos Reservados.
D.R. © Marta Dolores Albores Albores
Marzo de 1999.

CONTENIDO

 

 Comitán ya tenía luz eléctrica, pero todavía se seguía moliendo el maíz para nixtamal en metates, que eran piedras para moler que traían los chamulas. Y en las casas de personas acomodadas había una molendera, que se dedicaba solamente a moler el nixtamal, preparar la masa y hacer tortillas.

Después vinieron los molinos de mano de marca Corona, que fueron los más usados, que igual servían para moler la masa que el café tostado. Y fue hasta 1928-29 cuando se instalaron en Comitán los cuatro primeros molinos eléctricos. Estos estaban en diferentes partes de la ciudad, siendo el más conocido el del centro, en la casa del Sr. Raúl de la Vega Rovelo, ubicada entonces en donde están actualmente los almacenes de ropa llamados “Pretty Woman”.

Para moler el maíz la gente madrugaba, ya que el servicio empezaba a las cuatro de la mañana y terminaba a las ocho, y todos querían ser los primeros en ser atendidos. El maíz se medía por “cuartillas”, que era el nombre que se daba a unos cajones de madera, en los que entraban aproximadamente cinco kilos de grano. Existían también las medidas del almud y medio almud. Estas eran las medidas utilizadas en la molienda de nixtamal. Una vez molido el maíz, la dueña de la masa la recogía de unos recipientes laterales y hacían con ella unas grandes bolas, las que eran transportadas en trastos de peltre, canastos, bateítas de madera o baldes de lámina de zinc.

Las tortillas eran vendidas en el mercado; además, en las casas donde no había molendera, se tenía una marchanta que entregaba las tortillas a la hora del almuerzo y la comida.

Por el año 1938, la Compañía de Luz vendió sus molinos a las hermanas Cristiani Utrilla, que ya en ese entonces tenían un molino en la esquina del hoy Hotel Montebello. Ellas llegaron a tener siete molinos en diferentes barrios de la ciudad.

Posteriormente, Don Gonzalo Gordillo instaló un molino en el barrio de Guadalupe, Don Rubén Morales en La Pila, Don Olinto Albores en el Cedro, Don Adolfo Guillén en Yalchivol y Doña Sara Rovelo de Córdova en la Cruz Grande. Así, poco a poco, los molinos de nixtamal fueron llegando a las comunidades rurales.

A la llegada de las tortillerías, la primera de las cuales, propiedad de las hermanas Cristiani, se instaló en el mercado 1º. De Mayo, se fueron quedando atrás los molinos de nixtamal y actualmente ya no operan comercialmente en Comitán; por su parte, las vendedoras de tortilla hecha a mano, poco a poco las dejaron de hacer. Actualmente son muy pocas las personas que venden tortillas en el mercado, ya que la mayoría de la gente las compra en las tortillerías o ya empaquetadas en las tiendas, tanto de maíz como de harina.

Por otra parte, las famosas tostadas de Comitán todavía son elaboradas en las comunidades rurales, cuyos habitantes vienen a venderlas a la ciudad. Estos productos son muy apreciados aquí, en todo el Estado y aún en varios lugares de la República..

Los antiguos molinos de nixtamal que se usaron en Comitán, están guardados en una bodega de las hermanas Cristiani Utrilla, y pensamos que dentro de algunos años serán piezas dignas para admirarse en un museo, como algo que existió en el siglo XX. 

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Dibujos a Tinta del Ing. Armando Alfonzo

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