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Boletin 062 5

Comuni20

AÑORANZA
D.R. © Raúl Espinosa Mijangos
Comitán, Chiapas. Diciembre 1998

¿

Es posible añorar lo que no se vivió? me atrevo a decir que sí, y esto responde a mi afición inmensa que tengo para el Comitán de los años 40's.

Ese C

omitán que se niega a morir y que a nosotros, la nueva generación, nos corresponde cuidar. No me refiero solamente a la arquitectura de la época, sino a la forma de vida; tan singular, tan propia, tan llena de magia.

Quizá

Usted se preguntará entonces

el progreso sea el principal enemigo de un pueblo de raíces, costumbres y tradiciones.¿ Cómo puedo sentir nostalgia por algo que no viví ? y a la vez respondo, tuve la suerte de haber nacido en la década de los 70's, cuando todavía había algo de ese Comitán que tanto añoro.

Por otra parte, existe una gran variedad de foto-postales del antiguo C

Por fortuna,

omitán, en las que se puede admirar la majestuosidad y belleza de las construcciones, lo burdo pero bello de sus calles empedradas, la uniformidad de las casas con sus tejados, y no los disímbolos estilos impuestos por la vida moderna.todavía existen algunas casas que conservan auténticamente esa arquitectura, ese color a costumbres, ese olor a tradición, ese sabor a Comitán.

Algunas personalidades de nuestro pueblo se han dado a la tarea de reseñar

, recrear y descubrir, por medio de su pluma, la tierra que nos dejaron nuestros ancestros.

Quiero citar por ejemplo al C. Ingeniero Armando A

S

Raúl

Espinosa Mijangos

 

lfonzo A., por el legado de su obra, pictórica y escrita. Al C. Profesor Óscar Bonifaz, por el rescate de nuestras palabras, modismos, arcaísmos y la semblanza que nos presenta de nuestro Comitán. A la señora Marta Dolores Albores, por sus recuerdos, anécdotas y ese amor inquebrantable a nuestras raíces. A Katina de la Vega Grajales, por mostrarnos esa Puerta al Sur, que se llama Comitán. Y a todas las personas que luchan por conservar algo del recuerdo de ese Comitán que con tanta nostalgia añoro.inceramente.

Comuni21VIVENCIAS EN SANTA MARIA
D.R. © Oscar David Pérez García
Comitán, Chiapas, Diciembre 1998


Apreciable Ingeniero González:

Con motivo de la inauguración del Museo de Arte Sacro en la Quinta Museo Parador Santa María, se me ocurrió describir lo que vivimos ahí. Te lo pongo a tu consideración para que, si lo crees conveniente, se pueda publicar en el boletín que editas. Me despido con un cordial saludo y deseándote todo lo mejor para este año que viene. Oscar DavidComuni22

"Cuándo cayo la tarde se encendieron las luminarias alrededor de la Quinta Museo Parador Santa María. La noche cubrió con su manto negro y dio paso a los distinguidos visitantes que penetraban uno a uno por la carretera de terracería. Aún después de entrada la tarde, se miraba por la carretera a Montebello las luces de los carros, dejando tras de sí, una estela roja que guiaba a los demás atrás, al punto de encuentro. Los pájaros callaron y el aire llevó los sonidos clásicos de la música a golpear tiernamente los oídos de la concurrencia. Cada nota se desprendía con virtuosidad de los instrumentos, conjugando el tiempo y espacio en un ambiente magistral.

Dios por su parte calmó al viento, alejo la amenaza de lluvia y apaciguó el frío. El también quería estar en ese paraje queriendo ser partícipe de lo que ahí ocurría y con ello dar reconocimiento justo al esfuerzo, tenacidad y desprendimiento a Mario Wence Rojas. Quien en ese momento rompió con la solemnidad del acto, ya que los asistentes hablamos bajito como no queriendo romper el encanto que estabamos viviendo.

El anfitrión habló tranquilo, sereno y cordial, para darnos –como un padre a un hijo- su experiencia, su paciencia, su entrega física y material, plasmada en su colección particular de arte sacro y que a partir de la inauguración, estará para toda aquella persona que desee conocerla. En ese momento póstumo en donde se dejaba el egoísmo a un lado y el compartir se volvía el todo; por el simple hecho del placer de dar y dejar a los acaparadores de abundancia con su abundancia misma. Mario nos dejó que su conocimiento sobre el arte corriera por nuestros sentidos para penetrar en nuestro ser, llegando a la sangre y recorrer nuestro cuerpo y, así, darnos la oportunidad de sentir la emoción de estar siendo testigos de un trabajo de vida.

Se cortó por fin el listón inaugural y haciendo valla, entramos uno a uno a recorrer la capilla de la Quinta, quedando con los ojos embriagados de belleza al contemplar los lienzos y figuras finamente esculpidas. A cada instante nosotros también nos volvimos parte de ese ambiente solemne y ceremonioso en que estabamos inmersos. Cuándo salimos de la capilla, sentimos algo que nos enriqueció el alma, quedándonos con algo dentro que hizo que estuviéramos tranquilos, apacibles y meditando la inmensidad del arte. Al llegar de nuevo al jardín, recorrían por entre el aire, voces de felicitaciones, alegría, júbilo y agradecimiento, para quienes habían donado este legado a nuestro pueblo.

Corrieron al poco rato, vinos, licores y bocadillos; servidos con tal exquisitez que nos mantenía a todos en un ambiente de fiesta cultural, que muy pocas veces tenemos la dicha y oportunidad de vivir. Estoy seguro que, aquella noche de diciembre 19 de 1998 en la Quinta Museo Parador Santa María, no va a ser olvidada por ninguno de los que estuvimos ahí, porque en esa noche solemne y majestuosa, en donde Dios calmó al viento, alejo la lluvia y apaciguo el frío, vivimos un ambiente de caridad, amor y de cultura

 

DD00919

 
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