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Boletin 038 5

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Tío Esteban... Quinta Parte. (Su vida en Comitán)
Derechos Reservados. D.R. © Ing. Armando Alfonzo Alfonzo. Enero de 1997.
Ciudad Satélite, Estado de México.

CONTENIDO

LA FARMACIA Y LA MUSICA

Por dificultades originadas por las leyes agrarias y problemas con terratenientes con propiedades colindantes con Acashnajab, don Arnulfo Albores –suegro de Tío Esteban-, con toda su familia, emigró de Comitán llamado por uno de sus hijos, el Dr. Carlos Albores que disfrutaba de una cómoda posición económica; radicaron así en las ciudades de Zitácuaro, Toluca y finalmente se instalaron en la ciudad de Gómez Palacios, Durango, donde abrieron la farmacia “Belisario Domínguez”. Su antigüa farmacia “La Constancia” en la ciudad de Comitán, pasó a ser propiedad de mis tíos y se la conoció como “Farmacia Albores”. Fue de esta manera como tío Esteban se convirtió en boticario sin abandonar, nunca, su arte, la música.

La posición económica del matrimonio Alfonzo Albores era, así, desahogada; pero mi tío no dejó de dar clases de piano y de violín a numerosos alumnos que lo solicitaban; tampoco dejó de actuar como maestro de capilla y, a partir de 1937, cuando empezó a funcionar la Escuela Secundaria de Comitán, fue el profesor de música y solfeo.

A las siete de la mañana se sentaba frente al piano y realizaba una rutina de ejercicios, enseguida repasaba las obras difíciles de su repertorio. A las ocho y media tomaba el desayuno con su familia y después se dirigía a la casa de sus padres con quienes permanecía una media hora; después se dirigía a la Farmacia Albores donde permanecía hasta la hora de la comida. La atención de la botica la hacían ambos cónyuges. Después de la comida, si sus clases de música no lo impedían, volvía a la botica la cual, por tradición iniciada por su suegro, don Arnulfo Albores, era una agradable punto de reunión de los amigos de la familia.

Como hijo fue ejemplar, sentía una veneración por sus progenitores y los cuidó solícitamente hasta que fallecieron. Como cabeza de familia fue un esposo considerado y un padre cariñoso; fue un apoyo moral y económico para todos sus hermanos, pues un alto sentido de responsabilidad fue algo que lo caracterizó durante toda su vida.

SUS ACTIVIDADES ARTÍSTICAS

Las personas con inquietudes culturales y artísticas, viejas, maduras y jóvenes, lo buscaban pues él siempre estaba dispuesto a enseñar, a organizar coros, tertulias, veladas literario musicales, etc. Sus grandes amigos fueron el profesor Bernardo Villatoro, don Ramiro Gordillo, don Conrado Gómez, don Golito Zúñiga y muchos más. Cuando su amigo el doctor Rafael Pascacio Gamboa ocupó la gubernatura del estado de Chiapas, lo llamó para que apadrinara el bautizo de su hija “Coquis”; aunque el doctor, reiteradamente le ofreció puestos públicos en su administración, en Comitán o en cualquier otra ciudad del estado, mi tío nunca aceptó esas generosas ofertas porque su vocación fue la música, no la política.

Alrededor de agosto o septiembre de 1932 llegó a Comitán el famoso tenor Dr. Alfonso Ortiz Tirado acompañado de su pianista, el potosino José Sabre Marroquín. Las autoridades y la sociedad comiteca organizaron una velada literario musical y mi tío Esteban fue invitado a participar con el coro de sus hermanos y hermanas. Fue un verdadero honor para ellos actuar al lado del tenor de fama internacional y lo hicieron brillantemente. El coro interpretó varias canciones mexicanas y tío Alfonso, como solista, interpretó algunas canciones de la serie españolerías de nuestro querido compositor Agustín Lara.

El 30 de agosto de 1937, con motivo de la celebración de las bodas de oro de sus padres, mis abuelos, tío Esteban realizó una velada literario musical para lo cual adaptó como escenario o proscenio el corredor, más bien pequeño portal, de la humilde casa de sus progenitores y enfrente, en el extenso patio, construyó un cobertizo en el que se instalaron bancas y asientos para los invitados que fueron alrededor de un centenar. Fue en esa ocasión cuando presentó su “Mosaico Musical” con canciones y temas comitecos: “María Manuela”, canción vernácula, “El Indito” del maestro Domingo Palacios, “Dormite Pichito” canción de cuna tojolabal y “Tambor y Pito” de mi tío, inspirada por la música de la flauta de carrizo acompañada por el tambor, empleada en las fiestas religiosas. Editó, además, el ejemplar único de un libro escrito a máquina por doña Soledad Albores de Alfonzo donde se reprodujeron los discursos, las cartas, los pensamientos y los telegramas y felicitaciones relacionados con ese aniversario. Don Bernardo Villatoro lo encuadernó y empastó lujosamente con terciopelo guinda y con guarniciones de plata. Don Adonay Herrera, el mejor ebanista comiteco, hizo un hermoso estuche de maderas finas, con incrustaciones de madera y concha, y forros de terciopelo para guardar el “álbum” que hasta la fecha se conserva como una joya por sus descendientes...

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CONTENIDO

Regale dibujos del Ing. Armando Alfonzo.

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