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Boletin 038 3

hoja3.19
Dos cartas que se extraviaron.
Derechos Reservados. D.R. © Marta Dolores Albores Albores. Enero de 1997.
Ave. Central Dr. Belisario Domínguez No 41, Barrio de El Calvario, Comitán, Chiapas, México. C.P. 30000.

CONTENIDO

Como un regalo de año nuevo y gracias a la confianza de Doña Lolita, les presentamos amables lectores estas dos joyas del romanticismo literario comiteco, escritas al calor de estas fechas decembrinas, cuando los sentimientos se hacen más intensos y nos mueven a expresar y compartir nuestra intimidad con la gente más querida.
Héctor

Hoy que se acerca navidad, trayendo el alegre bullicio de sus posadas, que sentimos ya el olor de los tradicionales nacimientos, viendo los escaparates que lucen juguetes novedosos y que a cada momento nos encontramos con los alegres estudiantes que vienen deseosos de pasar sus vacaciones cobijadas en la tranquilidad del hogar provinciano, viene tu recuerdo más que nunca luminoso a dejar en mi vida la dulzura amarga de lo que ya tan sólo es eso... un recuerdo.

Nos despedimos hace dos años, con la firme esperanza de encontrarnos de nuevo y pensando en volver a nuestras respectivas casas, a nuestro pueblo que dejamos por un tiempo, se nos hizo menos dura la despedida; teníamos todo el tesoro de recuerdos compartidos y la ilusión de triunfar en lo que con tanto empeño aprendimos. Y me imagino verte ahora, más hombre, más seguro de tí, pero siempre con tus sonrientes ojos que traicionaban tu severo porte de estudiante en leyes, que se da ya toda la importancia de un señor abogado.

Sería feliz si supiera que has triunfado, que vives tranquilo al lado de la dulce viejecita que me presentaste en aquella ocasión diciéndole: “ella es de quien te he hablado”, que todavía recuerdas, como yo, esas tardes de miércoles y viernes, las pláticas robadas al estudio, la benigna mirada de los maestros, pero más feliz sería si recuerdas a esta amiga tuya que a través de la distancia inmensa que nos separa, se siente junto a tí, hilvanada al recuerdo de una época feliz. Nunca te olvidaré.

Marta

Comitán, Chiapas, diciembre de 1950.

CONTENIDO

Cariño Ausente:

Hace apenas dos horas que el inmenso corazón del tiempo dejó oir sus últimos doce latidos, que marcaron el fin del año 1950 y empapada en la nostalgia de tu ausencia, te escribo para decirte que en ese instante en que se funde lo que se fue y lo que vendrá, haciéndonos sentir una rara mezcla de emociones y dejando en nuestras vidas una pregunta sin respuesta todavía, fuiste tu quien llenó mi pensamiento viniendo entre las voces del recuerdo el eco de tu voz acariciadora.

Si pudiera la fuerza de mi tenacidad en recordarte hacer que mi alma se uniera al alma tuya, si la ternura que tan guardada llevo tanto tiempo desbordara, llenándote tu de ella, estoy segura que sería tan comprendida como siempre soñé.

Cuando disipando la niebla de tu ausencia vuelvas, te estaré como siempre esperando, pero quiero que sepas y no olvides que en los primeros minutos de este nuevo año, mis pensamientos fueron tuyos y que al perderme entre las brumas de mi sueño, será tu imagen la última en perderse.

Vuelve pronto que te está esperando

Marta Dolores.

Comitán, Chiapas, enero de 1951.

hoja3.20

CONTENIDO

 
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