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Boletin 027 3

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Julio... homenajes, reconocimientos, graduaciones, titulos y diplomas
Derechos Reservados. D.R. © Marta Dolores Albores Albores. Julio de 1997.
Ave. Central Dr. Belisario Domínguez No 41, Barrio de El Calvario, Comitán, Chiapas, México. C.P. 30000.
No se con exactitud cuando empezamos a oir y saber de estos reconocimientos que, tan merecidamente, se dan ahora y que nosotros no pudimos dar a nuestros maestros y grandes personalidades del Comitán de aquellos tiempos.

Para algunas de esas personas, se están ahora haciendo homenajes póstumos, pero cuando vivían, nadie les dio el verdadero lugar que merecían y pasaron tal vez inadvertidos. Se hablaba de homenajes a los héroes de la patria y reconocimientos creo que sólo se daban a los médicos.

Las graduaciones no se mencionaban y se oía de los títulos cuando las personas venían de recibirse en el Distrito Federal... se decía: “ya vino recibido de doctor o de ingeniero de Chapingo”, o con grado del Heróico Colegio Militar. Hubieron algunos que inclusive vinieron del Instituto Marconi, con título de chofer, manejando un flamante Chevrolet.

También, se leía en las farmacias: “ejerce sin título”, aunque los encargados preparaban toda clase de cucharadas, gotas, obleas, polvos y pomadas; así, habían grandes abogados que tramitaban toda clase de asuntos jurídicos y que carecían de título; maestros que enseñaron a generaciones de hoy titulados; grandes enfermeras, parteras, modistas, odontólogos, sin este hermoso cuadro con escudo, formas y registros que orgullosa y bellamente enmarcados lucen en una sala o despacho.

Ahora qué distinto y qué bueno que sea así... ya no basta sólo el título de licenciatura, sino que se obtiene el de maestría, doctorado y otros más al seguir estudiando y los muchachos van a otros países... así, se ha logrado que a muchos comitecos se les considere como grandes científicos y profesionales, siendo reconocidos a nivel mundial.

Era un triunfo el ir a estudiar en aquellos tiempos, en que los jóvenes se iban con sólo la primaria y muy pocas familias podían mandar a sus hijos fuera. Así, el hecho de estudiar en Tuxtla Gutiérrez para Profesor Normalista y regresar titulado, era motivo de mucha satisfacción...

Tanto así que, cuando uno de estos primeros estudiantes obtuvo ese título, su familia organizó un festival en un bonito llano llamado Campeche, por la salida a Las Margaritas. Allí se iban las familias a jugar o a volar papalotes y allí, también habían encuentros a tiros con cerbatanas o piedras entre jóvenes de los barrios de la Pila de San Sebastián. Pues en dicho llano se hizo el festival, con un bonito programa que fue repartido por todo Comitán, para el festejo del título.

Más o menos lo recuerdo como una función con diferentes números, palabras por el agasajado, hasta llegar al “descubrimiento del título”, que previamente había sido colgado de un árbol y tapado con un telón hecho con una sábana roja de Guatemala.

Fue todo un acontecimiento... el título fue descubierto abriendo lentamente el telón, mientras que el público aplaudía y pasaba a admirar ese primer título de un comiteco. Varias personas tomaron la palabra desde la tribuna. ¡Qué bonito darle tanta importancia! por la alegría de familiares, amigos y de todo el pueblo que acudió gustoso a presenciar lo que se llamó el “descubrimiento del título”. El titulado, por cierto, fue después un gran profesor y periodista.

El certificado de sexto año, que era el primero que se recibía con fotografía, era motivo para ser enmarcado y colocarse en un lugar muy visible de la sala. Así, habían salas en Comitán tapizadas de estos cuadros, desde el sexto hasta el título profesional, diplomas, cuadros de honor de generaciones, todo esto junto con fotos desde los abuelos hasta el último nieto... en fin, toda una vida enmarcada para la satisfacción de los papás que, con trabajos, lograron ver a su hijo titulado y poder decir: “este es mi Carlitos, mi Juanito, mi Lupita...”

Actualmente, esta práctica ha disminuido y los retratos familiares se ponen en un álbum o en otro lugar, pero no en la sala-museo.

Recibir hoy diplomas, reconocimientos , títulos, ramos de flores y anillos, en bailes de graduación, con padrinos y madrinas es muy bonito... pero nada ha quedado en mi recuerdo como aquel “descubrimiento” de aquel primer título de profesor.

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